Por: Azucena Tenorio
“Cuando me muera no me van a ver aquí”, dijo Reynaldo Vázquez, quien desde hace más de 15 años se ha dedicado a bolear los zapatos y botas de los monclovenses, al igual que sus compañeros, seguirá buscando el pan de cada día en la calle a pesar de la crisis económica y la pandemia.
Desde que inició la cuarentena, los boleros han sacado por día alrededor de 150 pesos cuando regularmente ganaban 300 o poco más, dio a conocer Saúl Alcorcha Torres. Ellos son el sustento de la familia, de los cuatro que se instalan en la parte trasera de la iglesia Santiago Apóstol, uno tiene dos hijos que ya trabajan, otro tiene un niña y otro la pareja de uno tiene tres hijos.
Reynaldo Vázquez Rivera, aseguró que el Ayuntamiento de Monclova y la Secretaría de Salud no les han comunicado nada para pedirles que se retiren, de ser así, no lo harían porque son los que llevan el “chivo” a sus hogares.
Ambos tienen alrededor de 13 y 20 años laborando como boleros en la zona centro, jamás les había ido tan mal como este 2020 y parte del 2019. En su área de trabajo no cuentan con gel anti bacterial, solo el agua de la llave más cercana y un poco de jabón.
“En esta temporada de mala economía y en la cuarentena, nos está afectando mucho porque no hay trabajo y no hay personas en la calle, ya no es igual. Seguimos con el mismo horario y tenemos que terquearle a lo que Dios nos da, tenemos que aferrarnos a ver que nos cae”.
Juan Lira es de los que tiene más de treinta años como boleador, su hijo también se dedica a ello, a pesar que no ganan mucho ahorita, siguen saliendo de sus hogares para vivir el día a día. Pidió a las autoridades locales que no los retiren de trabajar porque de ellos depende que sus esposas coman y pagar los servicios.
“De aquí hemos pagado todo, el estudio de nuestros muchachos, la comida, la luz, la renta, el agua, algunos gustitos, y hasta ahorita seguimos al pie del cañón aunque nos llevemos poco más de cien pesos diarios”.