“Dios tiene algo grande para mi"

Tayde Albert Rodríguez es una mujer que pese a todas las adversidades ha podido salir adelante con una gran fortaleza

Por: Teddy Fuentes

Tayde Albert Rodríguez es una mujer que pese a todas las adversidades ha podido salir adelante con una gran fortaleza, ama de casa, madre de familia, gestora social y en un periodo de tiempo servidor público que vio la gestión como una escalera para llegar a todas las madres de familia que vivían una difícil situación, buscando ayudarlas a salir adelante, siempre con la idea de que Dios está cerca para ayudarlas a cumplir cada uno de los objetivos que la vida presenta.

Yo tengo una hija, logré salir adelante con ella a base de mucho esfuerzo, enviudé muy joven y tuve que dedicarme a vender platillos de comida casa por casa, a mucha honra ofrecía mis servicios para limpiar casas en estancias y todo con el único objetivo de sacar a mi hija Dulce adelante quien siempre fue mi motor de vivir.

Tayde asegura que Dios siempre ha estado a su lado pese a todas las dificultades que le tocó vivir en su vida, pues desde muy joven tuvo que enfrentar la diabetes como una enfermedad que a la larga y con los años le provocó la amputación de varios dedos del pie, así como la ceguera en uno de sus ojos, pero aun así sale adelante con mucha fe pues quiere volver a vivir la gestión pública pero sobre todo el trabajo para el bien de los demás.

Con mi trabajo preparando y vendiendo comidas logré pagar la universidad de mi hija y ese periodo lo recuerdo con mucho cariño, nos quedamos prácticamente solas, sin el apoyo de mi esposo quien lamentablemente falleció, pero mi hija me dio esa fortaleza para trabajar mucho y hoy ella es una mujer que ha logrado crear su propia familia, pero sobre todo ha sabido luchar para que nunca les falte nada.

MI MADRE, MI MEJOR MAESTRA DE VIDA.

Con 62 años de edad, Tayde ha sido una mujer valiente, pues además de trabajar arduamente, logró ser un servidor público reconocido por ayudar a quienes más lo necesitan, aun y cuando en ese tiempo le tocó vivir la amputación de los dedos de su pie, situación que no lejos de deprimirla, le permitió salir adelante y enfrentar todo para seguir ayudando a los demás,

Con nostalgia Tayde recuerda como su madre Tina Albert fue siempre su inspiración, pues aun sin tener estudios fue una gran luchadora social, quien vivió para dar amor no solo a su familia, sino a quienes se acercaban a ella por alguna necesidad.

“MI madre me enseñó que para las mamás no hay obstáculo tan alto que no se pueda escalar, yo pienso que por eso me gusta luchar, mi salud se ha visto mermada en este 2023 pero aun así sé que dios me tiene algo muy grande preparado y por ello me estoy tratando medicamente por que al igual que mi mamá, una enfermedad no me va a detener para cumplir mi meta en la vida, que es ayudar a los demás”.

UNOS ZAPATOS DIFICILES DE LLENAR.

Tayde es una mujer muy conocida en el ámbito político de la localidad, hija de Ernestina Rodríguez de Albert, una mujer que nació y vivió para su familia, pero también para su partido, pues fue un icono de Acción Nacional, de esas  mujeres que trabajan y salen adelante  formando no solo una gran familia, sino también una carrera política reconocida.

Mi tiempo en el servicio público me enseñó a ser desprendida, a trabajar siempre por el más necesitado, la sindicatura era un espacio donde siempre había gestiones y peticiones que realizar, mucha gente se acercó a mí y con orgullo puedo decir que les ayudé a resolver los problemas de salud de hijos, pues como madre siempre tenemos que estar unidas y darnos la fuerza para poder enfrentar cualquier problema.

“Recuerdo que estaba en mi oficina y llegó una mujer llorando amargamente porque tenía un hijo muy enfermo, en ese momento buscamos un bote y salimos a pedir dinero a la plaza principal, ella pudo pagar el tratamiento de su hijo y yo aún recuerdo con mucho orgullo esas acciones que marcaron mi vida para siempre”.

Como madre y abuela, Tayde es una mujer amorosa, quien todos los días da gracias a dios por un nuevo amanecer, pues sabe que su impulso es ella misma, su estabilidad, su salud, pues amándose y buscando su propio bienestar, puede dar más amor y sobre todo tiempo de calidad a su familia, enseñanza que su madre le dejó desde niña y la cual busca igualar.

LA ENFERMEDAD NO ME VA A DERRUMBAR.

Hoy en día Tayde relata sus experiencias como parte de una vida plena, que si bien ha tenido sus altas y sus bajas, le ha permitido quererse, ser mejor ser humano, pero sobre todo le ha permitido dejarle a su hija Dulce Garza Albert una enseñanza de vida para que en un futuro se sienta orgullosa de lo que su madre fue y ha logrado hasta ahora.

Tayde Albert relató que a inicios de este 2023 acudió a Puerto Arturo Texas a visitar a su hermana Ana Rosa y desgraciadamente sufrió un infarto doble por lo que fue sometida a una cirugía de urgencia en un hospital de Estados Unidos donde se dieron cuenta que su venas estaban totalmente tapadas y tenía ya 10 años con ese problema de corazón pero no había sido detectado, por lo que fue sometida a una operación a corazón abierto que duró 7 horas.

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Salí de la cirugía y me enviaron a terapia intensiva, mis probabilidades de vida era casi nulas, al siguiente día me detectaron un sangrado interno, una hemorragia y tuvieron que operarme de nueva cuenta a corazón abierto, luego de eso me detectaron cáncer y agua en un pulmón pero aun así mi recuperación es rápida y mi esperanza en un mejor futuro es muy grande.

Yo les digo a las madres que primero debemos amarnos, respetar a los demás, trabajar arduamente para dar una mejor calidad de vida a nuestros hijos y familia,  la vida no siempre es fácil, pero dios siempre está atento a nuestras necesidades y nos ayuda a vencer cualquier obstáculo.

Tayde está segura que todos estamos en esta vida para cumplir con un propósito, para ella su propósito de vida fue criar, cuidar y dar amor a su única hija de nombre Dulce, quien la ha hecho feliz con dos hermosas nietas, sin embargo su fuerza está también en su amor propio, en la búsqueda de su bienestar y en su esperanza de tener un futuro para cumplir todos los propósitos que dios le ponga en su camino.

“Mi vida sigue, yo agradezco a dios por mi vida, les digo a toda las madres que siempre hay una esperanza, que se amen, se respeten y se cuiden porque solo así podrán sacar adelante a sus hijos que son el mejor impulso para vivir, trabajar, respirar y ser una mejor persona”.

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