Por: Mónica Meza
Llegar al siglo de vida es un privilegio que pocas personas pueden cumplir, Anita Córdova Torres cumplió 100 años de edad y su familia no quiso dejar pasar por desapercibido el día, y a pesar de la contingencia le dieron muchas muestras de amor y cariño en una caravana de autos.
Llorando, Doña Anita dijo sentirse muy contenta y emocionada, estaba sentada en el porche de la vivienda de una de sus hijas, llegó hasta ahí apoyándose de una andadera.
Sus canas se hacen notar y son solo el reflejo de una corona de gloria que obtuvo por llevar una vida justa, sus arrugas que le recuerdan todas esas sonrisas que ha tenido a lo largo de su vida.
Ahí sentada pudo saludar de lejos a cada uno de sus familiares que le llevaron obsequios, le hicieron pancartas y le gritaban que la querían, todo esto en la colonia Cañada.
No lamentarse de la vejez es un privilegio de pocas personas, Doña Anita ha vivido al máximo, está agradecida con Dios por permitirle llegar a esta edad pues recordó que su madre murió cuando ella era muy pequeña.
“Nunca me han dejado solita, todos ven por mí, están conmigo, he vivido pobreza, he vivido en abundancia, nunca he renegado, le doy gracias a Dios así como estoy, estoy contenta, si tengo que bueno, si no también”, comentó.
Tuvo cinco hijos, Raúl, María, Juan Antonio, Armando y María Guadalupe Córdova Córdova, 20 nietos y más de 44 bisnietos y 17 tataranietos, Doña Anita dijo que escucha a la perfección, tiene buena vista, a veces le duele un poco su rodilla, pero sigue de pie, está consciente y todavía conoce a cada uno de sus nietos y bisnietos,
En la biblia se da cuenta de muchas cosas, ha cometido errores por ignorancia pero ahí en la palabra de Dios ha encontrado lo que debe hacer.
Dijo que el secreto para llegar a esta edad es que Dios lo permita, fue una mujer que nunca tuvo vicios y que siempre tuvo una buena alimentación.
“Tal vez Dios me tenga aquí con un propósito, sí les he preguntado cuando se acabará la pandemia pero no renegando, mi gozo es mucho”, comentó Doña Anita quien regaña a su familia por gastar tanto en su fiesta de cumpleaños.
Dijo que empezó a trabajar desde muy pequeña, cuidaba niños, barría y trapeaba, hacía los mandados en el municipio de Múzquiz, en busca de una mejor oportunidad, su padre vino a Monclova en donde conoció al único y verdadero amor de su vida Ernesto Córdova Flores.
Recuerda que su esposo la enamoró a través de cartas, antes los papás eran muy enérgicos por lo que habló con su esposo solo hasta que se casó, nunca estuvo cerca de él.
“Mi papá murió de 90 años, la casa de mi esposo estaba cerquita, me dijo y no quiero verte que andes ahí en la puerta de esa casa, no tienes por qué andar yendo a ninguna parte, antes eran muy estrictos los papás”, comentó.
Se casó cuando estaba por cumplir los 23 años de edad y al cuestionarla sobre que le decía en las cartas, Dona Aniña se sonroja y agacha la mirada.
Duró 37 años de feliz matrimonio, hasta que lamentablemente Don Ernesto falleció en 1981, pero lo recuerda con mucho amor y con la esperanza de un día volver a verlo, pues aunque le ha pedido a Dios volver a verlo aunque sea en sus sueños, nunca ha pasado.
“Los matrimonios de ahora apenas se casan y luego pregunta uno y ya se separaron, hace falta estar en comunión con Dios para que los matrimonios duren”, comentó.