El Manotas, un hombre de 58 años, vivía en situación de calle y trabajaba como lavacoches en la Plaza Principal.
Por: Carolina Salomón
La vida de El Manotas transcurría entre cubetas, trapos y automóviles que lavaba por unas cuantas monedas en la Plaza Principal.
Quienes lo conocían dicen que también hacía mandados para los comercios cercanos y, cuando el trabajo escaseaba, pedía ayuda para conseguir algo de dinero. Gran parte terminaba destinada al alcohol, una adicción que, presumen quienes intentaron auxiliarlo, pudo haberle costado la vida.
La mañana de este viernes, el hombre de 58 años recibió atención dos ocasiones en la plaza principal frente a la Presidencia Municipal. En ambas recibió atención de Olga Liceo, enfermera de la Presidencia, quien relató que desde el primer momento trató de convencerlo de aceptar asistencia médica. "En la mañana yo pasé y lo vi mal. Me puse a darle la atención y no quería. Vinimos con la ambulancia y no quiso. Donde estaba sentado le insistí en darle la atención y no quiso", recordó.
La primera valoración ocurrió alrededor de las 9:00 horas. Sin embargo, aproximadamente 35 minutos después recibió un nuevo reporte de que el hombre se había desvanecido. "Me volvieron a hablar y, antes de que yo llegara, una doctora le dio RCP", explicó.
Al llegar al sitio encontró que el hombre ya no presentaba signos vitales. Intentó reanimarlo mediante maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero ya no fue posible salvarle la vida. Antes de desvanecerse había vomitado un líquido de color negro con café, un signo que, dijo, podría estar relacionado con una posible cirrosis hepática derivada del consumo crónico de alcohol. No obstante, aclaró que será la necropsia la que determine oficialmente la causa del fallecimiento.
Mientras las autoridades realizaban las diligencias, Jimmy, un hombre que dijo conocer a "El Manotas" desde hacía tres años, lamentó la forma en que terminó su vida. "Le dicen 'El Manotas'. Yo lo conozco. Ahorita me acerqué y dos oficiales me retiraron de una manera bien prepotente", expresó. Recordó que el hombre vivía en situación de calle, trabajaba como lavacoches y realizaba mandados para distintos establecimientos a cambio de algunas monedas. "Nunca me manifestó algún malestar. También pedía ayuda en dinero. Es muy triste cómo terminó 'El Manotas'; hay quien sí quiere recuperarse de las adicciones y otros no", comentó durante años buscó el sustento diario: en la Plaza Principal, el mismo lugar donde murió. Para quienes convivían con él, 'El Manotas' era un rostro conocido del centro de la ciudad. Su historia terminó donde durante años buscó el sustento diario: en la Plaza Principal, el mismo lugar donde rechazó la ayuda médica por última vez.