“El mundo no es para gordos” Empresario monclovense sufrio de gordofobia

Armando de la Garza, decidió cambiar su estilo su peso y estilo de vida, no por vanidad sino por salud a pesar de los ataques a su apariencia

Por: Azucena Tenorio

“El mundo no está hecho para gordos, es algo con lo que tenemos que vivir”, dijo Armando de la Garza, quien pasó de pesar 170 kilos antes de su cirugía y ha logrado reducir alrededor de 60 kilos desde mediados del año pasado.

El empresario Armando de la Garza pesaba 170 kilos, siendo la presión social la que más pesa a las personas con sobrepeso, sobre todo porque la mayoría se refieren a ellas como  “la gorda” o “el gordo”, aunque se llegue a considerar de forma “amigable” por su entorno.

Señaló que aunque la persona sea “gorda simpática”, siempre se lleva el estigma de referirse a la palabra como un insulto. Consideró que en México existe una fuerte discriminación hacia las personas con sobrepeso u obesidad, además de también discriminar la clase social, color de piel, discapacidades u orientación sexual.

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La gente es muy “gordofóbica”, expresó el empresario ya que cuando él participó en campañas políticas al igual que otros de sus amigos o servidores, lo primero en que se fijaban las personas era su físico y sus adversarios los acataban mediante comentarios ofensivos y vulgares.

“Para empezar, el mundo y todo está hecho para personas delgadas, desde que te subes a un avión, quieres ir al baño del mismo, hasta para subirse a un taxi y ponerte los zapatos, no está hecho para las personas con obesidad, pero es algo con lo que tenemos que vivir”.

Externó que anteriormente se encontraba ropa para personas con sobrepeso en tiendas de Estados Unidos, pero ahora es difícil adquirirla y si la hay, cuesta el doble que una talla mediana o grande.

Como emprendedor, por fortuna no ha sufrido discriminación como otros al momento de aplicar para un puesto laboral, pero es conocido que las empresas “no contratan gordos”.

“Inclusive si una persona va a concursar para cualquier puesto, el hecho que te vean gordo te crea cierto antagonismo, a las personas les gustan las personas delgadas, guapas y blancas, parece que no, pero México si es un país muy discriminador”.

Hay que cambiar de chip

Respecto a las portadas de revista donde antes solo relucían las personas delgadas y ahora se ha abierto la puerta a las personas con sobrepeso, recibiendo mucho “hate” de los internautas,  Armando mencionó que aunque algunos defiendan que se acepten, no es del todo verdad.

“No es que no les importe tener cierto físico, lo que pasa es que se tiene que cambiar el chip y decir ´así soy y me tengo que aceptar tal cual´, la verdad es que la gordura ni a uno mismo le gusta. El hecho que tú te aceptes, no significa que estés conforme con eso, no significa que estés de acuerdo”.

Mencionó que los programas del “PrevenIMSS” y otros, no funcionan de la forma en que se requiere, sino que se necesita ir más allá con la enseñanza de los hábitos alimenticios desde la primaria, ya que afuera de todas las instituciones educativas se vende productos con harina y azúcar.

Decidió cambiar su estilo de vida

Armando llegó a pesar 170 kilos y a mediados del año 2022, se sometió a un tratamiento y operación bariátrica a cargo de la doctora Patricia García Vives y la nutrióloga Sarah López en el Hospital General de Saltillo, hasta la fecha ha logrado bajar 60 kilos, cambiándole la vida por completo.

“Muchas personas han pasado por esto y no han aguantado, porque no tienen disciplina, porque no pueden dejar los refrescos o harinas, pero dejar de ser gordo requiere de una gran concentración, las cirugías no son mágicas, son un canal para avanzar”.

La mayoría de los que se someten a operaciones tienen un rebote y engordan, haciéndose a la idea de que no pueden cambiar sus hábitos y solos sabotean el esfuerzo que han hecho, pues para poder ingresar a quirófano, primero debieron de bajar ciertos kilos y mejorar su salud.

La operación tiene muchos beneficios y nada en contra, dijo Armando, a quien le pidieron bajar 25 kilos antes de la cirugía y lleva 33 kilos desde la operación, la cual no es la misma que se hacía hacia años.

“Coahuila tiene unos excelentes cirujanos bariátricos, lo que pasa es que no son económicas, pero si hay programas exitosos que dan grandes apoyos como el de Cambiando Vidas del Gobierno del Estado”.

Aunque algunos que deciden someterse a cirugías han sido criticados porque se fueron a lo “fácil”, expresó que él en ninguno momento ha recibido comentarios negativos o críticas, sino que todos lo han felicitado pues no considera que sea una cirugía estética, sino por su propia salud.

“Uno tiene que aprender a comer, asistidos por un nutriólogo y un psicólogo, lo curioso es que las cirugías bariátricas funcionan más en los adultos que en los jóvenes, de menos de 40 años ya que no pueden dejar la cerveza, el azúcar, el pan ni de salir a fiestas”.

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