Fueron las drogas que comenzó a consumir desde los 12 años que dejaron al joven de 22 años en este estado, por ello su familia requiere anexarlo en un centro de rehabilitación para bien de él e incluso de ellos como padres
Por: Teddy Fuentes
MONCLOVA., COAHUILA.- "Mamá, me corto yo, porque no quiero hacerles daño a ustedes, las voces me dicen que los lastime, que los mate y yo lo único que quiero es que me des tu bendición para irme en paz y terminar con esto", estás son las horribles palabras que la señora Guadalupe Hernández escucha de su hijo todos los días.
Fueron las drogas que comenzó a consumir desde los 12 años que dejaron al joven de 22 años en este estado, por ello su familia requiere anexarlo en un centro de rehabilitación para bien de él e incluso de ellos como padres, quienes temen que los ataque mientras están dormidos.
La señora Guadalupe es trabajadora doméstica y con lo que gana debe completar para atender a su esposo quien fue desahuciado por problemas en los pulmones así como a su hijo, quien por las drogas quedó con un problema en el cerebro que lo hace escuchar voces y ver cosas.
"Son muy pocas las veces que mi hijo está bien pero como su mamá no lo voy a abandonar, el comienza con las crisis y rompe vidrios, quiebra puertas, destroza todo a su paso y nos ha querido matar, pero todo porque dice escuchar voces que se lo ordenan".
La desesperada madre del joven que está por cumplir 22 años pide el apoyo del gobierno municipal y del estado para anexarlo, ya que continuamente se hiere con vidrios, asegurando que ya no quiere vivir.
El Ministerio público nos dice que lo anexemos pero aveces no tenemos para huevos menos para pagar un anexo, necesitamos apoyo urgente porque hoy nos lo dieron de alta en el Amparo Pape y nos mandaron medicamento para que esté tranquilo, pero el riesgo es latente.