Entregan a Byron a padre migrante

Por: Azucena Tenorio

Luego de cuatro meses separados, el migrante José pudo reunirse con su hijo de tres años, agradeció todo el apoyo que ha recibido de los monclovenses y mientras espera el proceso de su visa humanitaria, labora como empacador para mejorar su calidad de vida.

José Santos Hernández Hernández y su hijo Byron salieron de su país el 4 de junio, dejó atrás a su mujer y familiares con tal de darles algo mejor, la situación de Honduras no era buena, no había trabajo, escaseaba la comida y la seguridad era deplorable. Con alrededor de 3 mil lempiras viajó en el tren que lo llevó semanas después al municipio de Frontera.

Fue el 27 de julio cuando José de 23 años de edad, cayera del tren conocido como “La Bestia” junto a su hijo de tres años al intentarse subir y perseguir el “sueño americano”, desafortunadamente, la “muela” del ferrocarril le cercenó el pie izquierdo . Fue trasladado al Hospital Amparo Pape de Benavides donde le tuvieron que amputar su extremidad.

Mientras se recuperaba, la Procuraduría de los Niños, Niñas y la Familia resguardó al menor en la Casa Hogar Alba Moreira, días después se le autorizó que el niño visitara a su padre en el hospital, platicaban por unas horas y luego los separaban.

El 17 de septiembre dieron de alta a José, luego que Diana Salazar y otras personas se interesaran en su caso y decidieran ayudarle brindándole un techo donde quedarse ubicado en Colinas de Santiago, tras casi dos meses hospitalizado, el joven migrante salió usando muletas y con una sonrisa en su rostro. A principios de octubre, José recibió una prótesis en donación y requería el apoyo de especialistas para ajustarle bien la prótesis y que no le molestara en su pierna. Aún no podía recibir a su hijo ya que el domicilio donde se ubicaba, estaba muy lejos del jardín de niños donde el menor empezó sus estudios, además que el lugar tenía muchos animales y no era salubre. La tarde de ayer, personal de Pronnif pudo entregarle a su hijo luego de cuatro meses separados, Byron se mostró contento y tímido ante las cámaras de los medios de comunicación, no se despegaba de su padre y estaba atento a todo lo que ocurría.

“Estoy agradecido con Dios porque es el único que ha estado conmigo siempre y en todo momento, además de las personas que me apoyaron desde que llegué, también agradezco a la licenciada de Pronnif por ayudarme con mi hijo y entregármelo”.

Está esperando que la prótesis le quede mejor para entonces decidir qué hacer, si regresarse a Honduras o quedarse en Monclova y falta que el personal del Hospital Amparo Pape le entregue la papelería donde estuvo describa que estuvo internado, luego dejarlos en Inmigración y que le den la visa humanitaria para quedarse en el país.

“Me han tratado bien a mi hijo y ha tomado bien el comenzar a estudiar aunque allá en Honduras empiezan después de los cuatro años. Dios me ha puesto personas buenas en el camino, nunca pensé que iba a tener un hogar aquí, estoy muy agradecido y sé que Dios los va a bendecir a ellos”.

Actualmente está trabajando en un centro comercial ubicado en la colonia Otilio Montaño como empacador y le “está haciendo la lucha” para salir adelante.

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