La diabetes ha llevado a Esteban a la ceguera y a la amputación de sus pies, lo que dificulta su vida diaria.
Por: Carolina Salomón
"Cala más la necesidad que el sol", dice Esteban Manuel Pérez Cuadros, y en esa frase cabe toda la razón que lo mantiene ahí, sentado, resistiendo.
Desde hace casi dos horas, el hombre de 57 años permanece plantado en una banca de la Plaza Principal, bajo la exposición directa del sol.
Ciego desde hace un año a consecuencia de la diabetes y con dos amputaciones en sus pies, se recarga en su bastón mientras con las manos sujeta un cartel con el que pide apoyo económico para poder pagar una consulta con un oftalmólogo y un angiólogo.
Su presencia no es casual. Esteban eligió ese punto porque es día de movimiento en los bancos cercanos. Sabe que entre la prisa de la gente, entre quienes entran y salen con dinero en mano, puede haber alguien que se detenga, lea su mensaje y le tenda la mano.
Habitante de la colonia Jardines del Valle, asegura que no tiene otra opción. La falta de oportunidades laborales para personas con discapacidad lo ha empujado a exponerse así, a depender de la voluntad de desconocidos para atender su salud.
No tiene esposa. Sus tres hijas —dice— ya hacen su vida. Podría buscarlas más, pero prefiere no molestarlas tanto. La necesidad, insiste, pesa más.
Mientras el sol va pegando cada vez más fuerte con el paso de las horas, Esteban sigue ahí, firme, con la esperanza puesta en cada paso que se acerca.
Porque para él, cada moneda no solo representa ayuda inmediata, sino la posibilidad de recuperar, aunque sea un poco, la vista y la dignidad.