Su madre, Nataly Cruz, clama por justicia y teme que el responsable quede impune.
Por: Carolina Salomón
Después de cinco días de permanecer hospitalizado y luchar por su vida, Jesucristofer Orozco Cruz, de 19 años, falleció la noche de ayer lunes en el Hospital Amparo Pape de Benavides, donde permanecía con diagnóstico de muerte cerebral tras ser atropellado en la colonia Veteranos.
El joven murió alrededor de las 19:30 horas, confirmaron sus familiares, quienes desde las primeras horas del día habían solicitado justicia y la intervención de las autoridades para esclarecer el accidente.
De acuerdo con la familia, Jesucristofer fue atropellado el pasado miércoles alrededor de las 21:30 horas, cuando circulaba en su motocicleta por una avenida de la colonia Veteranos con rumbo a comprar hielo para su familia.
Tras el impacto, sufrió graves lesiones, entre ellas traumatismo craneoencefálico y múltiples fracturas que lo mantuvieron hospitalizado.
Los familiares señalaron a Gerardo Bernal Mireles como la persona que conducía el vehículo involucrado y manifestaron su preocupación debido a que, hasta el momento, se encuentra en libertad, y a quien, una vez detenido, lo dejaron en libertad sin ser presentado ante la autoridad.
La tragedia golpeó también a la madre del joven, Nataly Cruz, quien tras conocer el fallecimiento sufrió una crisis nerviosa y tuvo que recibir atención médica.
La familia, vecina de la colonia Plan de Guadalupe y de escasos recursos económicos, había permanecido al pendiente de Jesucristofer durante su hospitalización.
Su madre se dedica a la venta de dulces por las calles y, además de cuidar a su hijo, debía atender a otro de sus hijos con discapacidad motriz y de tan solo 12 años.
Jesucristofer se ganaba la vida realizando trabajos de albañilería. Su familia ahora enfrenta el dolor de su pérdida y exige que las autoridades esclarezcan el accidente y se haga justicia.
La tragedia golpeó a una familia de escasos recursos que diariamente busca la manera de salir adelante. Nataly se dedica a la venta de dulces por las calles para sostener a su familia, mientras Jesucristofer trabajaba por su cuenta y ayudaba a su padre en labores de albañilería.
Con sacrificio, el joven había logrado comprar, aproximadamente un año atrás, la motocicleta Italika en la que sufrió el accidente. Su madre lo describe como un muchacho trabajador, tranquilo y muy apegado a su familia, querido desde pequeño por quienes lo conocían.
Nataly, además, tiene otro hijo con discapacidad motriz que requiere atención constante, situación que hace todavía más difícil enfrentar la hospitalización de Jesucristofer y la incertidumbre sobre su futuro.
"Nadie me lo va a devolver"
Nataly recuerda que, cuando llegó al lugar del accidente, encontró a su hijo inconsciente y el casco tirado cerca de él. Asegura que Jesucristofer acostumbraba utilizarlo y rechaza que se pretenda responsabilizarlo por el accidente.
La madre sostiene que existen personas que estarían intentando responsabilizar a su hijo y teme que esas versiones influyan para cerrar el caso. También dijo haber escuchado que el conductor tendría parentesco con un elemento de una corporación, aunque reconoció que no cuenta con certeza sobre esa versión.
"Yo nomás quiero que se haga justicia y que lo encierren, porque cómo va a matar a mi hijo y él libre", expresó entre lágrimas.
En el hospital, la situación médica de Jesucristofer es crítica. Nataly relató que los médicos le informaron que presenta un fuerte traumatismo craneoencefálico y que existe diagnóstico de muerte cerebral; además, su corazón estaría debilitándose.
Ante este panorama, la madre asegura que no piensa detenerse. "Yo no voy a descansar hasta que se haga justicia", afirmó. Con su hijo conectado a los aparatos de terapia intensiva y una familia que apenas tiene recursos para salir adelante, Nataly mantiene una última petición: que el accidente no quede impune y que quien resulte responsable responda ante la justicia.
"A mí nadie me lo va a devolver, nadie me va a devolver a mi hijo", dijo.