La perrita Blanquita permanece en la entrada de su hogar tras el hallazgo de sus dueños sin vida.
Por: Carolina Salomón
Blanquita salió de la casa, caminó hasta la entrada y fijó la mirada en la calle. Mientras cámaras de medios de comunicación, vehículos y personas llegaban al lugar, la perrita permanecía ahí, atenta a cada movimiento, como si esperara reconocer a alguien de su familia.
Después se acostó frente a la vivienda y continuó observando a su alrededor. No se alejaba de la entrada, pese a que el domicilio estaba acordonado con cinta amarilla de precaución por las diligencias relacionadas con el caso de feminicidio.
La escena, en la colonia Córdova, fue conmovedora tras la tragedia en la que Amalia Margarita Orozco Ramírez y su esposo, Eduardo Alejandro Valadez Rodríguez, fueron encontrados sin vida.
Amalia era quien se encargaba de alimentar y cuidar a Blanquita. Ahora, la perrita permanecía ahí, en la casa, en el lugar donde compartía su vida con quienes eran su familia.
Eduardo habría estrangulado a Amalia y, posteriormente, se habría quitado la vida. Ambos fueron encontrados muertos por su hijo, de 13 años, quien regresó de la secundaria y se enfrentó a la escena.
Mientras las autoridades realizaban las diligencias, la mascota seguía en la entrada. Miraba hacia distintos lados y observaba a las personas que llegaban y se retiraban, en una espera silenciosa frente a la vivienda que hasta hace poco era su hogar.
Su presencia contrastaba con las cintas que impedían el paso y el movimiento de quienes acudían al lugar. La perrita parecía ajena a lo ocurrido, pero su permanencia en la entrada dejó al descubierto otra consecuencia de la tragedia: la incertidumbre sobre quién se hará cargo de ella.
Hasta ahora, no se sabe quién le proporcionará agua y alimento ni quién atenderá sus cuidados mientras el domicilio permanezca acordonado.
La perrita continúa frente a la casa, mirando hacia la calle. Su imagen resume, en silencio, la ausencia que dejó la tragedia y la incertidumbre sobre el futuro de una mascota que estaba al cuidado de Amalia.