El presbítero Néstor Martínez hace un llamado a la acción para fortalecer la familia y recuperar los valores como medida preventiva ante hechos lamentables.
Por: Azucena Tenorio
El feminicidio ocurrido el pasado fin de semana en Monclova debe llevar a la sociedad a reflexionar sobre la pérdida de valores y el deterioro de la familia, consideró el vicario general de la Diócesis de Saltillo en la Región Centro, presbítero Néstor Martínez, quien afirmó que estos crímenes son reflejo de una crisis humana y espiritual.
El sacerdote señaló que, en la actualidad, muchas personas han dejado de fortalecer su vida espiritual para buscar satisfacción en aspectos pasajeros que terminan alejándolas de lo verdaderamente importante. "Este mundo ofrece muchas cosas y eso hace que ya no esté tan arraigada, principalmente, la fe. A veces el hombre va en busca de cosas que piensa que le van a llenar, que le van a satisfacer, pero más que llenarnos nos vacían", expresó.
Néstor Martínez indicó que esta falta de principios abre la puerta a problemáticas como el consumo de drogas, la violencia y la desintegración familiar, factores que, dijo, terminan desencadenando hechos tan lamentables como los feminicidios. Añadió que la ruptura de los vínculos entre parejas, padres e hijos debilita el entorno familiar y genera condiciones que favorecen la violencia. "Debemos buscar aquellas cosas que en verdad aportan a nuestra vida y no aquellas que momentáneamente parecen llenarnos, pero terminan destruyendo. Hablo de las drogas, de la pérdida de valores y de una estructura familiar que muchas veces se encuentra fracturada", comentó.
El vicario lamentó que cada vez sean más frecuentes hechos que conmocionan a la sociedad y llamó a fortalecer la familia, recuperar los valores y promover el respeto a la vida como herramientas fundamentales para prevenir este tipo de delitos. "Todo eso va debilitando a la persona y a la familia; por eso suceden este tipo de cosas, a veces tan atroces", concluyó.