A 20 días del atropellamiento, la familia de Francisco Javier Zapata Nájera despide al hombre de 44 años y exige avances en el caso.
Por: Carolina Salomón
Mientras familiares y amigos velaron desde el día de ayer y hoy a Francisco Javier Zapata Nájera, de 44 años, su familia mantiene el reclamo de justicia por el atropellamiento que finalmente le costó la vida y cuestiona la falta de avances que, hasta ahora, les han sido informados.
Francisco es despedido por sus seres queridos en la colonia Barrera, luego de permanecer hospitalizado desde el pasado 30 de agosto, cuando fue atropellado en la colonia Guerrero tras una presunta riña.
Durante los días que permaneció internado en la Clínica 7 del IMSS, su familia pidió justicia y solicitó que se investigara el hecho. Ahora, tras su muerte, continúan sin conocer qué avances existen en la carpeta de investigación.
Los familiares señalaron como presuntos responsables a Edwin Rangel y Eduardo Gómez, y cuestionaron que, hasta el momento, desconocen si fueron llamados por la autoridad para responder por el atropellamiento.
Existen elementos que apuntan a que Francisco habría sido atropellado de manera intencional, por lo que exigen que la autoridad esclarezca lo ocurrido y determine las responsabilidades correspondientes.
Los hechos ocurrieron en el cruce de la avenida Sur, en la colonia Guerrero, después de una presunta riña. De acuerdo con lo relatado anteriormente por su hermano, Julio Alberto Zapata Nájera, Francisco no era amigo de Edwin Rangel ni de Eduardo Gómez y tampoco se encontraba conviviendo con ellos antes del atropellamiento.
Julio Alberto explicó que, según lo que la familia pudo conocer, Edwin Rangel habría iniciado una discusión con un primo que posteriormente escaló a los golpes. La familia desconoce qué ocurrió después y qué llevó al atropellamiento de Francisco, aunque refiere antecedentes de amenazas relacionados con el conflicto.
Durante la hospitalización, Francisco enfrentó graves lesiones, entre ellas pulmones colapsados, daños en riñón, hígado y páncreas, afectaciones en el bazo, lesiones severas en pelvis y cadera, además de fracturas en ambas clavículas, costillas y uno de sus brazos.
Hoy, mientras Francisco es velado, sus familiares no solo enfrentan su pérdida, sino que mantienen la exigencia de conocer qué ocurrió, qué avances existen en la investigación y si quienes señalan como presuntos responsables serán llamados a responder ante la autoridad.