Fuego consumió su hogar y dejó olor a tristeza

Por: Mónica Meza

Con una mirada triste y un llanto conmovedor, un matrimonio de ancianos lamentaba el incendio que se registró en su vivienda en donde perdieron parte de su patrimonio, en el que habían puesto mucho esfuerzo y sacrificio para obtenerlo.

Mauricia Narváez López de 65 años y Enrique Guardiola García de 69 años tenían sus manos manchadas de negro, sacaron sus cosas quemadas y empezaron a encalar las paredes de su hogar, pero todo era inútil, lo quemado no se quitaba.

Ambos estaban cansados, llevaban toda la mañana intentando aclarar las paredes, limpiando para que el olor a quemado desapareciera, hasta que decidieron sentarse un momento y hablar sobre lo acontecido la noche del miércoles.

"Se me hizo eterno llegar a mi casa, cuando llegue ya habían apagado el fuego entre todos mis vecinos, sintió que el mundo se le venía encima”.

Doña Mauricia acostumbraba a prenderles una veladora a sus santos, toda la vida lo había hecho, tomaba las precauciones necesarias como tener un plato con agua y ahí adentro la veladora encendida.

Pero la noche del miércoles, algo extraño sucedió, algo que aún no alcanza a comprender, el vaso no estalló, no había nada cerca que se pudiera quemar, pero aun así se generó el incendio.

Salió a un mandado, iba y venía, cuando de repente fueron a buscarla y le gritaron que su casa se estaba quemando, salió disparada, pero por su avanzada edad no aguantó mucho, por lo que mientras avanzaba tramos corriendo, después caminando iba rogando a Dios que el daño no fuera tan grave.

Aunque los vecinos le hablaron a Protección Civil y Bomberos para cuando llegaron los vecinos ya habían sofocado el fuego, fueron 30 minutos los que los bomberos tardaron, al final solo revisaron que no quedara algún brasa entre la ropa y las cosas, hicieron algunas recomendaciones y se retiraron.

Entre las cosas materiales que perdieron está la televisión, el abanico de agua, sillones y sillas, ropa de tiempo de calor y otros muebles, el incendio solo se presentó en una parte de la casa.

“No, no, no, no entiendo cómo fue que pasó”, señaló Doña Mauricia y comenzó a llorar, dijo sentirse desesperada pues han sido muchos años de esfuerzo, de sacrificios para conseguir sus pertenecías y un día, en un abrir y cerrar los ojos lo perdió.

A pesar de todo agradece a Dios que no les pasó nada a ella y su esposa, dice que las cosas materiales poco a poco las podrá recuperar.

Rocky y Milcky son sus perros, estaban adentro cuando sucedió todo, cuando pudieron salir estaban asustados y un poco agitados por el humo sofocante, después empezaron a vomitar, pero al día siguiente estaban ahí, moviendo la cola en señal de que todo estará bien, comentó la afectada.

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