Incendio consume hogar de Sahara Villarreal en Monclova

El incendio en la colonia 21 de Marzo dejó a Sahara Villarreal y su familia sin hogar, mientras que el propietario del yonke también sufrió daños.

Por: Carolina Salomón

El olor a madera quemada aún permanece en el ambiente. Sobre la tierra ennegrecida, donde hasta el día de ayer por la mañana había una pequeña casa levantada con esfuerzo, sólo quedaron cenizas, láminas retorcidas, tablas carbonizadas y el silencio de quienes lo perdieron todo.

Sahara Villarreal buscó entre los restos algo que pudiera rescatar. Un zapato chamuscado, un pedazo de ropa, la estructura de un mueble. Nada servía. Todo había sido consumido por el fuego.

La humilde vivienda donde vivía junto con su esposo, Pedro Martínez, y su hija de cuatro años desapareció en cuestión de minutos tras un incendio registrado presuntamente en el domicilio, ubicado en la colonia 21 de Marzo, entre la privada 21 de Marzo y la calle 44.

La familia tuvo suerte: ninguno se encontraba en el lugar cuando comenzaron las llamas. "Estábamos almorzando con mi suegra cuando nos avisaron", relató Sahara. Corrió hasta su casa con la esperanza de rescatar alguna pertenencia, pero al llegar sólo encontró una enorme columna de humo y el fuego consumiendo el hogar que durante tres años habían construido.

No hubo tiempo para salvar nada.

Las llamas avanzaron rápidamente entre la madera y las láminas que conformaban la vivienda. En pocos minutos alcanzaron también el yonke ubicado a un costado, propiedad de Baldomero Tovías.

El propietario sufrió una fuerte impresión al ver cómo el incendio consumía parte de su negocio, por lo que fue trasladado al Hospital Amparo Pape de Benavides. Ahora son dos familias las que enfrentan las consecuencias de una tragedia que, hasta el momento, mantiene más preguntas que respuestas.

Entre los vecinos circulan distintas versiones. Algunos aseguran que el incendio fue provocado; otros sostienen que comenzó de manera accidental en la vivienda. Sin embargo, Sahara evitó señalar responsables. "Primero habrá que revisar las cámaras del vecino, las del yonke. Si alguien lo hizo, vamos a presentar la denuncia", afirmó.

Será Protección Civil la dependencia encargada de determinar oficialmente el origen del incendio. Mientras tanto, las cenizas hablan por sí solas.

Sobre el terreno permanecen esparcidos restos de ropa, zapatos, muebles, madera, resortes de colchón y láminas deformadas por el calor. En el yonke también quedaron materiales dañados, evidencia de que el fuego no distinguió entre una vivienda y un negocio.

Sahara aseguró que no es la primera vez que el propietario del yonke enfrenta problemas con personas del sector. "Lo molestan mucho. Siempre lo están hostigando", comentó. Con tristeza describió el ambiente que, dijo, prevalece en esa parte de la colonia. "Es un pueblo chico, infierno grande", resumió. Explicó que, aunque nunca han tenido conflictos con los vecinos, constantemente sienten que alguien busca perjudicarlos tanto a ellos como al dueño del establecimiento.

Hoy esa preocupación se convirtió en una pérdida imposible de ignorar. Ya no hay paredes que protejan del calor ni un techo que resguarde de la lluvia. Sólo quedó un terreno cubierto de cenizas donde, hasta hace unas horas, una familia tenía su hogar.

Ahora la familia Villarreal Martínez deberá comenzar de nuevo, mientras espera que las investigaciones esclarezcan qué originó el incendio y que Baldomero Tovías logre recuperarse del impacto emocional y económico que también lo dejó, literalmente, entre las cenizas.

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