Mario Garza advierte sobre la falta de transparencia en el INE

El coordinador del Frente Cardenista teme que los partidos de oposición enfrenten desventajas en las elecciones.

Por: Gerardo Martínez

La falta de autonomía del INE y la presunta influencia de Morena sobre el organismo ponen en duda la imparcialidad de las próximas elecciones, advirtió el coordinador estatal del Frente Cardenista, quien exigió que su próximo titular sea independiente de cualquier partido político.

Mario Garza Pérez cuestionó la renuncia de la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, que se le relacionó con presuntas irregularidades y contratos excesivos otorgados a personas allegadas a Morena, considerando que el organismo atraviesa una situación de mayor intervención política que en administraciones anteriores.

"Antes teníamos un INE equitativo, aunque hubiera una manita negra o lo que haya sido, pero hoy está peor, la mano negra está por encima de todo".

Sostuvo que la falta de transparencia y la presunta subordinación de las instituciones al gobierno generan incertidumbre sobre las condiciones en que competirán los partidos políticos en las elecciones del próximo año.

 

También cuestionó la desaparición del organismo de transparencia, al considerar que esa decisión limita el acceso de los ciudadanos a la información sobre los movimientos y decisiones gubernamentales.

El coordinador estatal del Frente Cardenista señaló que los partidos de oposición podrían enfrentar condiciones desiguales en los próximos procesos electorales, pues, desde su perspectiva, el partido de Morena tendría ventajas en la competencia y en el manejo de los resultados.

Insistió que quien llegue a encabezar el INE debe ser una persona sin vínculos partidistas, que garantice independencia en sus decisiones y condiciones equitativas para todos los participantes.

"Debe ser una persona totalmente alejada de Morena o que sea una persona independiente a cualquier partido y tiene que ser imparcial, la institución no debe pertenecer a ningún partido", sostuvo.

Finalmente, advirtió que la intervención política en las instituciones electorales podría derivar en irregularidades de mayor magnitud y comparó el riesgo con el fraude electoral de 1988.

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