Un acuerdo otorga 20 días al síndico para intentar retomar la subasta, pero la esperanza se desvanece.
Por: Adriana Cruz
Un camino sin salida: Se agota la fe tras la falta de inversionistas en el proceso judicial
Con un profundo sentimiento de desolación, Ismael Leija confirmó que la subasta ha sido declarada desierta, desmoronando la esperanza que se mantenía viva hasta el último momento. Lo que en un principio parecía un camino sólido, respaldado por la supuesta intención de cinco inversionistas, terminó en una amarga realidad donde el interés se desvaneció, dejando el proceso en un vacío absoluto que desconcierta y duele a los involucrados.
La subasta que prometía rescatar activosAnte la urgencia de respuestas que mitiguen esta incertidumbre, Leija se encamina hacia la Ciudad de México, buscando en las oficinas de la Secretaría del Trabajo y en el juzgado alguna explicación al desalentador panorama. Este viaje no es de triunfo, sino de búsqueda incansable por entender qué falló y por qué las promesas de inversión se quedaron solo en palabras, mientras el tiempo sigue corriendo en contra.
Un acuerdo que otorga un respiroLa última señal de este proceso es un acuerdo que otorga un respiro agónico de 20 días al síndico para intentar retomar la subasta. Sin embargo, para Leija y los afectados, más que una oportunidad, se siente como la prolongación de una espera que ya ha agotado los ánimos, pues la claridad sobre el futuro sigue siendo esquiva y el documento que detalla este plazo es apenas un recordatorio de lo que aún no se logra.
Finalmente, queda en el aire una pregunta cargada de tristeza: ¿qué sigue ahora que el apoyo se ha esfumado? La prioridad de obtener certidumbre jurídica se siente hoy más lejana que nunca, y el impacto de ver cómo se diluye el interés de quienes podían rescatar los activos ha dejado una marca de pesimismo difícil de borrar en el ánimo de todos los que confiaban en una pronta solución.