Profesora Ana María Romero despide a su hijo Cruz Alberto Romero.
Por: Azucena Tenorio
“Yo tengo mi conciencia tranquila pero mi corazón partido”, expresó Ana María Romero, quien negó rotundamente haber solapado las acciones de su hijo Cruz Romero, a quien despidió con la canción “Mi último deseo” en la funeraria Mar San.
Cruz Romero fue encontrado sin vida durante la madrugada en el ejido San Isidro de Castaños, donde dejó un mensaje póstumo para su familia, en el que refirió no haber sido un monstruo, esto luego de las agresiones en contra de la madre de sus hijos Virginia Rubio.
“Yo siempre estuve esperando a ver si él se comunicaba, si me decía que había pasado porque yo nunca estaba enterada de nada, desconocí todo. No fue cierto que yo lo haya ayudado a escapar o le proporcioné un carro, jamás lo hice porque nunca me pidió apoyo y huyó en el mueble de su propiedad”
Explicó que Cruz se fue en la Avanza de Toyota que compro hace seis meses, ante lo sucedido el prefirió exiliarse y no enviarle a su mamá mensajes de texto o llamadas para hacerle saber que estaba bien. Ana esperaba que alguno de sus amigos tuviera contacto con ella, fueron tres días de gran angustia y sosbra.
“Tengo mi conciencia tranquila y mi corazón partido por el dolor tan grande que tengo, pero anda más, no puede decir más porque no se nada”.
Mediante redes sociales recibió muchos mensajes de odio y comentarios en contra, siempre recriminándola y exigiéndole que entregara a su hijo, optó por mantenerse al margen ya que sabía que no era verdad todo lo que la acusaban y sobre todo, con esperanza de saber de Cruz.
“Yo tengo principios, los mismos que yo les he infundido a todos mis hijos, el hecho de solapar o infringir la ley, va en contra, en lugar de ayudar a tus hijos es hacer el mal. Si uno cometió algo malo debe de enfrentar el momento, hay amparo, abogados y asesorías, ese era mi pensar pero no pude transmitírselo”.