"Se siente feo estar sola"

La historia de Rosa Ceniceros conmovió durante el Día de las Madres al relatar el dolor de celebrar lejos de sus hijos migrantes.

Por: Adriana Cruz

Monclova, Coah.– Mientras cientos de familias abarrotaban desde temprana hora las pastelerías para celebrar el Día de las Madres, una escena conmovió entre las largas filas al exterior de un reconocido negocio de la ciudad.

Con su pastel en las manos y la voz entrecortada, la señora Rosa Ceniceros, habitante de la colonia Las Flores, salió sola del establecimiento después de comprar el pastel con el que celebraría este 10 de mayo. Al ser entrevistada, no pudo contener el llanto al hablar de sus hijos, quienes desde hace años viven en Estados Unidos.

"Sí, uno de ellos me mandó para que me comprara mi pastel y para la comida... pero se siente feo estar sola, sin que nadie te abrace, sin que nadie te dé un beso", expresó con tristeza.

La mujer relató que sus tres hijos migraron al vecino país en busca de mejores oportunidades y, aunque siguen pendientes de ella a la distancia, el vacío de no poder abrazarlos pesa especialmente en una fecha tan significativa.

Con nostalgia, contó que a uno de sus hijos tiene ocho años sin verlo; a otro, alrededor de cinco o seis años, mientras que el menor tiene menos tiempo fuera de casa.

A pesar de la tristeza, Rosa no habló con reclamo, sino con amor y esperanza. Con lágrimas en los ojos envió un mensaje a sus hijos:

"Que Dios me los bendiga, Dios me los guarde y espero que mis ojos un día los vuelvan a ver".

La historia de Rosa Ceniceros refleja la realidad de muchas madres en Coahuila

La escena reflejó una realidad que viven muchas madres en la Región Centro y en todo Coahuila: celebrar el Día de las Madres lejos de sus hijos debido a la migración, sosteniéndose únicamente con llamadas, recuerdos y la esperanza de volver a abrazarlos algún día.

La soledad de Rosa Ceniceros en el Día de las Madres

Mientras las familias continuaban entrando y saliendo con globos, flores y pasteles, Rosa caminó sola rumbo a su hogar, cargando no solo una caja de pastel, sino también años de ausencia y amor intacto por sus hijos.

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