Evangelina Villalobos Cisneros disfruta mucho del Día de Reyes porque echa andar su negocio.
Por: Mónica Meza
Evangelina Villalobos Cisneros disfruta mucho del Día de Reyes porque es cuando echa a andar los hornos para la elaboración de la deliciosa rosca, las hace con un toque especial, es el amor que siente por este oficio que le ayudó a sacar a sus hijos adelante.
Desde hace 21 años que Evangelina empezó a ser panadera aunque por un tiempo lo dejó, lo ha retomado pero ahora solo hace pan el Día de Reyes y el Día de Muertos, vendiendo a la gente que ya la conoce y que la busca por el delicioso sabor casero, lo que no se tiene en centros comerciales.
Recordó que fue como un golpe de suerte, ella estaba desempleada y era divorciada, en ese entonces tenía tres hijos y necesitaba trabajar por lo que empezó a buscar hasta que una amiga le dijo que un conocido que era proveedor y estaba solicitando alguien para una panadería.
No tenía ni el mínimo conocimiento para la elaboración del pan pero la necesidad fue más grande y decidió ir en busca de esa oportunidad de trabajo con la que se quedó.
Comentó que hubo un panadero que le enseñó todo lo que ahora sabe, aunque no fue difícil porque él era una persona muy especial pero hasta la fecha lo recuerda y se muestra agradecida por enseñarle tan bonito oficio.
Mencionó a quienes fueron sus jefes, unas excelentes personas a los que recuerda con cariño y sobre todo con agradecimiento, fue ahí donde tomó mucho gusto a la elaboración del pan, ella pudiera estar todo el día haciendo pan y lo haría con mucho gusto.
Hubo un tiempo que dejó de hacer pan por una mala jugada del destino y cuando lo retomó fue difícil entrar al mercado por lo que hoy en día solo hace en su domicilio.
Dijo que cuando la terminaron sus patrones le dejaron todo el equipo, horno, cámara de fermentación, tablón, laminadora, amasadora, charolas, todo para trabajar, incluso le instalaron todo el equipo en un local que ella rentó.
“Súper agradecida siempre, les agradezco muchísimo a Los Miller Cantú que me dejaron todo para que yo siguiera sacando a mis hijos adelante, yo seguí surtiendo y le hacía pedidos a Tierra Santa, Campanario, Sección 38 y me iba muy bien, pude sacar a mis hijos adelante”, comentó.
Al principio ella no quería emprender en un negocio personal pero su patrón le insistió tanto y se decidió a hacerlo pero un día llegaron unas personas que iban a hacer unos programas sociales, se llevaron toda su maquinaria a Nadadores, que le iban a dar becas para sus hijos y que seguiría trabajando, era difícil pero ella iba hasta allá.
Sacaron provecho de todo, Evangelina tenía sus pedidos y no podía cumplir porque no le regresaban su equipo, empezó a quedar mal con sus clientes, todo eso la hizo caer en depresión, aunque después recuperó los aparatos no podía volver, no tenía fuerza de seguir adelante, solo quería estar acostada.
“Pero ahí voy otra vez para arriba, la gente que me conoce le gusta mi pan, pero no tengo en que transportarlo, llevarlo a la gente, pero lo vendo aquí en mi casa y mis hijos lo suben a Facebook para que la gente compre”, comentó.
ELABORACIÓN DELA ROSCA.
Harina, azúcar, huevo, leche lechera, leche clavel, son los ingredientes para la elaboración de las roscar, unas van rellenas de chocolate, cajeta, nutela, filadelfia con mermelada y la tradicional. Evangelina amasa a mano, no las almacena, las hace y las entrega el mismo día por la tarde, porque las quieren recién hechas.
La competencia es muy fuerte por eso solo vende a sus clientes frecuentes, cuesta 170 pesos la rosca mediana y rellena, la grande es de 320 pesos, la jumbo es de 400 pesos y también está rellena, la tradicional mediana es de 140 pesos y la grande es de 250 pesos.
Evangelina agradeció a la vida por esta enorme bendición pues a la fecha le sigue teniendo mucho cariño a este oficio que le ha dado tanto, la gente interesada en adquirir su producto puede comunicarse al 8661855559 o acudir a su domicilio en calle Durango #1 entre la calle Flores y Coahuila.