Los hijos que delinquen, son violentos, no siguen reglas y no obedecen son el reflejo de la formación que recibieron en su hogar
Por: Teddy Fuentes
MONCLOVA., COAH.- No son los “jóvenes de ahora” los que se portan mal, los que no obedecen, los que riñen y los que viven en un mundo que ellos creen sin reglas, sin obligación, sin respeto y sin autoridad, somos nosotros como padres quienes creamos ese reflejo debido a las situaciones de desintegración y abandono que se vivieron durante y después de la pandemia.
La prestigiada psicóloga Lourdes Delgado Silva dijo que no podemos catalogar a las nuevas generaciones como las conflictivas, las débiles y las que tienen poco carácter para enfrentar las dificultades de la vida, ya que existe un fenómeno llamado redes sociales al que se apega gran parte de la población y donde se toma en cuenta la opinión de muchos para ser de tal o cual forma, para adquirir algún producto e incluso para tener un sentido de pertenencia en cualquier circulo social.
Dijo que el comportamiento de los niños y adolescentes actuales es generado por el “abandono” en el que están viviendo, ya que es una generación de hijos “huérfanos de padres vivos”, pues la rapidez con que se vive actualmente provoca que papá y mamá salgan a trabajar dejando a los niños y jóvenes con un tutor que no es más que un dispositivo electrónico y una red social.
“Los adultos debemos voltear a mirarnos porque los niños y adolescentes son solo un reflejo de nosotros mismos y están gritando porque nos demos cuenta de que como adultos estamos haciendo las cosas de forma incorrecta, quitando valor y respeto a quien durante años ha sido quien lleva las riendas de la familia y quienes ayudan a que los hijos puedan crecer con reglas y sobre todo con obligaciones y derechos”.
La especialista dijo que maravillosamente hoy en días las madres de familia pueden trabajar y se han “liberado” del yugo masculino, sin embargo, en esa competencia de poder que se da en muchas familias, han olvidado los más importante que son los hijos, quienes en la mayor parte de las ocasiones son cuidados por familiares o amigos, desconociendo lo que se vive en esos lugares donde acuden sin la vigilancia de sus padres.
“Niños y adolescentes huérfanos de padres vivos”.
Estamos como padres de familia viviendo en un mundo acelerado, donde es importante compensar a los hijos con regalos caros por no tener tiempo para estar con ellos, disfrazando esta situación de abandono como la cobertura de las necesidades que en ocasiones los niños y jóvenes ni siquiera tienen.
Dijo que en generaciones anteriores el padre era la máxima autoridad en las casas, por lo que los niños desde su nacimiento, se formaban con el carácter y fortaleza de su padre y con el amor, ternura y atención de la madre, sin embargo, ahora existe además de un abandono constante, el retiro de la autoridad del padre, ya que muchas mujeres compiten incluso en ese ámbito, situación que a los varones les queda cómodo pues no tiene que poner mano dura en casa ya que mamá asegura que los hijos son suyos y ella puede sola.
=Niños y adolescentes que no esperan=
Lourdes Delgado Silva dijo que la situación que es muy real actualmente es la de la búsqueda de los padres por compensar con regalos la falta de tiempo y atención en los hijos, quienes ya ni siquiera tienen que esperar un turno, una fecha en especial o entregar buenas calificaciones para recibir un regalo o compensación.
“Es alarmante ver como existe una gran cantidad de personas creciendo sin límites, con exceso de protección, sin limites ni reglas, generaciones del todo lo tengo y todo es para mi, lo cual provoca que cuando estos niños o adolescentes tiene algún problema o les nieguen los tenis o el celular de moda, amenacen incluso con hacerse daño como mediad de protesta ante esta situación”.
La pandemia sí cambió el comportamiento de los niños.
La psicóloga dijo que definitivamente el carácter de los niños cambió después de la pandemia, pues con tal de protegerlos, de forma obligatoria los orillamos a vivir en las cuatro paredes de casa y de una habitación donde existieron período de estrés, temor, coraje y una serie de sentimientos que no pudieron ser canalizados y que hoy están provocando crisis de ansiedad y coraje como comportamiento de un alto porcentaje de la sociedad.
“Tenemos una generación que vive muchas cosas sin que los padres en ocasiones se den cuenta, ya que viven en un mundo donde tienen que encajar con trivialidades como son la complexión, la talla, la posesión y el estar en esos grupos se convierte en un reto que no todos soportan, por lo que es importante la unidad y el acercamiento de la familia para mostrarles que realmente son casos sin importancia y que siempre habrá un grupo de personas a las cual pertenecer sin necesidad de lo monetario o de los artículos caros y de moda”.
La familia, la salida a muchos de los problemas que enfrentan niños y jóvenes de hoy en día.
La especialista dijo que como psicólogos no tienen una varita mágica ni una pastilla especial para sacar a la niñez y la juventud de los comportamientos que presentan hoy en día, pues si bien son un apoyo para las familias, es en el interior de su núcleo donde se encuentra toda la fuerza y el amor con el que se puede ayudar a las nuevas generaciones a ser más fuertes, confiar en sí mismo y tener responsabilidad, respeto y sobre todo amor por su persona y para los demás.
“Nosotros como psicólogos no somos la panacea ni los ángeles guardianes en estos casos, los niños y jóvenes necesitan una mama coherente en su amor y que sea generadora de un puente de comunicación y también necesitan de un papá que sea accesible, empático, que sepa escuchar y apoyar el sentimiento que su hijo o hija está viviendo, ya que solo como familia se puede enfrentar este tipo de problemas y cambiar el comportamiento de las nuevas generaciones mal llamadas de cristal”.