Me pongo en las manos de Dios

Por: Azucena Tenorio

“Me preparo poniéndome en manos de Dios al salir todos los días a trabajar”, expresó Susana Nájera Sánchez, médico urgenciólogo de la Clínica 7 del Seguro Social, desde hace semanas ha tenido que separarse de sus dos hijas para no correr el riesgo de contagiarlas al tener contacto con pacientes Covid-19.

La doctora relató, al principio tenían miedo de ir a laborar con los pacientes contagiados, sobre todo por la falta de insumos los cuales tenían que comprar con su propio dinero, se tuvo que llegar a dos manifestaciones para que las autoridades federales, atendieran el llamado.

Monclova se convirtió en el epicentro del contagio en Coahuila, fue el municipio en registrar la primera muerte por Covid-19, siendo el que contagió al más de una docena de médicos y enfermeros. Luego resultó en el deceso del primer médico, Gualberto Reyes y le siguió la doctora Elisa Amaya, Mario Trejo Garnica, Rosa Idalia Martínez y Roberto Frías.

Desde los primeros casos, la ciudadanía se unió para entregarles cubre bocas, caretas, overoles, lentes y más equipos de protección personal y las autoridades se unieron para apoyar  a médicos como personal de enfermería que están en contacto directo con los pacientes Covid-19.

La Clínica 7 del IMSS aun es un hospital que atiende a pacientes contagiados y no contagiados, esto hasta que se reconvierta por completo el Bloque B.

“Aprendimos de mala manera porque nos pescó desprevenidos, tanto a los directivos como a los médicos, pero nos deja un aprendizaje sobre todo en cuanto a nuestra protección personal. Es normal tener miedo ante algo desconocido, ante algo muy infeccioso, ahorita con los equipos Covid-19 ya conformados, se trabaja de forma relajada, pero sin dejar de lado toda la protección necesaria”.

Como doctora, ha tenido que hacer sacrificios para atender como se debe a sus pacientes, adultos que se encuentran en el segundo piso de la Torre B, tomó la dura decisión de alejarse de su familia, sus dos hijas pequeñas se fueron a vivir con sus abuelos por su propia seguridad, quienes a su vez, son adultos mayores.

“Me preparo poniéndome en manos de Dios al salir todos los días a trabajar”, señaló la Susana Nájera, quien ahora forma parte del Subcomité Regional de Salud, encabezado por el alcalde Alfredo Paredes López, la iniciativa privada y otras instituciones de salud de Monclova.

A pesar de contar con insumos, sigue el conflicto entre los que no atienden a pacientes Covid-19, se les dota de equipo pero no completo, se le da la mascarilla n95, ya que puede acudir un paciente contagiado y que no se detecte en el Triage respiratorio.

En caso que haya sido atendido en área general del hospital, se toma la medida de sanitizar inmediatamente y se pasa al paciente al área Covid-19.

Susana como decenas de trabajadores de la salud, saca fuerzas de sus seres queridos aunque no pueda estar con ellos, es consciente de los cuidados máximos que debe tener con sus pacientes, soporta el intenso calor que hace en el área restringida con tal de ver a las personas superar el virus y regresar a sus hogares con las personas que los aman.

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