Durante la Misa Crismal, se bendijeron los óleos sagrados y se renovaron las promesas sacerdotales, subrayando la importancia de esta ceremonia en la Semana Santa.
Por: Adriana Cruz
Monclova, Coah. - La Diócesis de Saltillo anunció la próxima ordenación de cuatro diáconos transitorios como nuevos sacerdotes, una noticia que representa esperanza para las comunidades católicas ante la falta de ministros en distintas parroquias, informó el párroco de Santiago Apóstol, Néstor Martínez. El sacerdote explicó que el anuncio fue realizado durante la Misa Crismal celebrada en la Catedral de Saltillo, ceremonia en la que además se llevó a cabo la bendición de los santos óleos y la renovación de las promesas sacerdotales por parte de los presbíteros de toda la diócesis. Destacó que uno de los cuatro jóvenes que serán ordenados sacerdotes ya presta servicio en la Región Centro, específicamente en la parroquia del Sagrado Corazón, en Frontera. "Son cuatro diáconos transitorios que ya están en las comunidades. Uno de ellos está en la parroquia de Sagrado Corazón aquí en Frontera. Es el diácono Osvaldo", detalló.
El padre Néstor Martínez señaló que esta próxima ordenación es motivo de alegría para toda la diócesis, ya que el crecimiento de nuevos sacerdotes ocurre de manera paulatina y es una necesidad constante para atender mejor a las comunidades parroquiales. Explicó que, además de los cuatro futuros presbíteros, también serán ordenados dos nuevos diáconos, lo que representa un aliento importante para la vida pastoral de la Iglesia local. "Sabemos de la falta de sacerdotes, quisiéramos atender mejor desde nuestras comunidades parroquiales, pero ahora sí que ahí van a cuenta gotas, y en esta ocasión la gota viene bien alimentada", expresó.
El párroco subrayó que este avance fortalece la labor evangelizadora y sacramental en la diócesis, al tiempo que mantiene vigente el llamado a las nuevas generaciones para considerar la vocación religiosa. La Misa Crismal celebrada el miércoles en la Catedral de Saltillo tiene un profundo significado dentro de la Semana Santa, ya que en ella se bendicen los óleos que serán utilizados a lo largo del año en diversos sacramentos. Indicó que estos aceites sagrados acompañan la vida espiritual de la Iglesia, principalmente en celebraciones sacramentales donde se ungen a los fieles. "Muchos de los sacramentos que administramos durante el año se realizan imponiendo o ungiendo con óleos, y por eso fue una misa muy importante", señaló. Añadió que esta celebración también tiene un marcado sentido sacerdotal, ya que recuerda lo ocurrido en el Jueves Santo, cuando Jesucristo instituyó la Eucaristía, el sacerdocio y el mandato del amor y la caridad.
El párroco explicó que antes de autorizar una ordenación sacerdotal, la diócesis realiza un proceso interno de evaluación para revisar la preparación y madurez de los candidatos. Detalló que existe un equipo encargado de analizar la situación de cada seminarista mediante una serie de revisiones conocidas como escrutinios, tras lo cual se determina si están listos para recibir el sacramento del orden sacerdotal. "Se hace una evaluación, por así decirlo, nosotros le tenemos el nombre de escrutinios, y una vez que se realizaron estos escrutinios, se delibera si todo está en su momento y todo está dado para que ya puedan recibir la ordenación sacerdotal", explicó.
Sobre el tiempo de preparación, Néstor Martínez precisó que la formación para convertirse en sacerdote puede extenderse entre ocho y diez años, dependiendo de la etapa en la que cada joven ingrese al seminario. Comentó que actualmente se permite el ingreso desde el nivel preparatoria, por lo que quienes inician desde esa etapa suelen cursar un proceso más largo. "Quienes ingresan desde la preparatoria, pues es aproximadamente 10 años. Quienes entran después de la preparatoria o incluso con una carrera ya hecha, el tiempo se reduce, pero estamos hablando entre 8 y 10 años", indicó.
Llamado a los jóvenes para la vocación sacerdotalFinalmente, el sacerdote hizo un llamado a los jóvenes para que se permitan escuchar y discernir una posible vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, en un contexto donde la Iglesia sigue enfrentando escasez de ministros.