El líder sindical critica la gestión de Alonso Ancira y denuncia el uso irregular de recursos.
Por: Adriana Cruz
El líder del Sindicato Nacional Minero, Napoleón Gómez Urrutia, lanzó un diagnóstico contundente sobre la crisis de Altos Hornos de México: la situación es "muy crítica" y su rescate luce cada vez más lejano tras años de abandono, corrupción y saqueo, en lo que calificó como una de las peores debacles industriales del país.
Durante una entrevista, Gómez Urrutia afirmó que la caída de la acerera no solo ha provocado la pérdida de miles de empleos directos, sino también un efecto dominó sobre proveedores, contratistas y familias enteras en la región. Señaló que el deterioro no fue repentino, sino resultado de prácticas sistemáticas de desvío de recursos, donde —acusó— los créditos obtenidos por la empresa no se reinvirtieron, sino que fueron utilizados de manera irregular, dejando a la compañía en una situación financiera insostenible.
Gómez Urrutia fue especialmente crítico al referirse a la administración de Alonso Ancira, a quien responsabilizó indirectamente de haber llevado a la empresa al colapso. "Fue producto de un saqueo desmedido", afirmó, al tiempo que cuestionó que durante años nadie denunciara las irregularidades que, dijo, hoy tienen a la siderúrgica al borde de la desaparición. Incluso advirtió que la empresa enfrenta deudas cercanas a los 2 mil millones de dólares, además de pasivos laborales que rondan los mil millones, lo que complica cualquier intento de reactivación.
El dirigente fue más allá al advertir que, aun si apareciera un inversionista, el panorama es poco alentador. Reabrir AHMSA requeriría entre 400 y 500 millones de dólares adicionales, en un contexto internacional adverso para la industria del acero, presionada por restricciones comerciales y aranceles. "¿Quién va a llegar con esa cantidad de dinero en un futuro incierto?", cuestionó, dejando entrever que difícilmente la empresa volverá a ser lo que fue.
En ese sentido, alertó sobre el riesgo de que los principales acreedores opten por desmantelar la compañía para recuperar sus inversiones. Mencionó particularmente a grandes actores financieros que podrían "rematar por partes" los activos, lo que —dijo— significaría la desaparición definitiva de la empresa. "Sería el peor error... prácticamente sepultar a Altos Hornos de México", advirtió.
El líder minero también lanzó un señalamiento directo hacia sectores sindicales que, según su versión, engañaron a los trabajadores al generar falsas expectativas sobre la reactivación de la empresa. Aseguró que el Sindicato Nacional Minero pudo haber evitado la quiebra en coordinación con el gobierno federal, pero acusó que muchos trabajadores "le creyeron a la empresa" y a dirigentes que —dijo— fueron impuestos y terminaron por manipularlos.
Además, reveló que existe una demanda penal contra Ancira y otros exdirectivos por presunto fraude relacionado con el uso de recursos sindicales, señalando que incluso las cuotas de los trabajadores habrían sido apropiadas de manera indebida. "Esto es una vergüenza", expresó, al referirse a las consecuencias que enfrentan miles de familias afectadas por la crisis.
Pese al panorama adverso, Gómez Urrutia sostuvo que la prioridad debe ser garantizar los derechos laborales y buscar las mejores condiciones posibles para los trabajadores, incluso en un escenario de liquidación. Reconoció la voluntad del gobierno federal para atender el problema, pero admitió que el Estado no cuenta con los recursos para absorber una deuda de tal magnitud sin generar precedentes complicados.
Finalmente, el dirigente insistió en que la situación de AHMSA es un reflejo de malas decisiones, corrupción y falta de intervención oportuna, y advirtió que el caso debe servir como lección para evitar que otras industrias estratégicas del país enfrenten un destino similar.