“No mandé matar a Jesús Salayandia" asegura dueño de anexo "Escudo de Salvación"

Erick Campos, rompe el silencio, se deslinda del crimen, y desmiente a la viuda con la que ha tenido constantes reuniones para tratar de llegar a un arreglo económico

Por: Staff / La Voz

Oculto de las autoridades, Erick Campos negó haber ordenado el asesinato de uno de los internos del Centro de Rehabilitación “Escudo de Salvación”. Asegura que su responsabilidad en el crimen, es solamente moral, como propietario de la clínica, más nunca penal, por lo que reitera su intención de reparación del daño a la viuda, con la que mantiene comunicación constante desde hace varios meses. 

Como se sabe, el 8 de julio del 2022, ocurrió el salvaje crimen de un interno dentro del Centro de Rehabilitación “Escudo de Salvación” de Frontera. Tortura, lesiones, abusos por casi 24 horas que a la postre le quitaron la vida a Jesús Alfredo Salayandia.  

Por el crimen ya se encuentran detenidos: Juan Carlos “El Sherman”, como autor material de la masacre, y como participantes por acción u omisión, el encargado Dagoberto, y los custodios Noe M, Daniel G, Mario C, Axel R, Rodolfo O.

En la carpeta de investigación se mantienen en calidad de prófugos el Director Ángel y el propietario de la Clínica, Erick Campos, quien a través de un intermediario pidió la oportunidad de dar su versión de los hechos, luego de haber sido mal asesorado, y embaucado por su abogado de apellido Pacheco.

En entrevista exclusiva para Periódico La Voz, afirmó que la viuda Cinthia Marisol Lara García demanda 3 millones de pesos como reparación del daño, y no le importa mentir a través de manifestaciones públicas alegando que no lo ha visto, cuando existen pruebas de una permanente comunicación entre ambos.

Precisa que cuando ocurrieron los hechos, se encontraba de viaje en Mazatlán, y fue solo a través de escuetas llamadas, donde se le informó de un incidente “controlado” con dos internos que se querían fugar, uno de los cuales resultó con la fractura de mandíbula.

Según su dicho, el 8 de julio, se enteró hasta una hora después de ocurrida la muerte de Jesús Alfredo, de la cual no participó y tampoco instigó a su personal para que aplicara castigos corporales a los involucrados.


¿Eres buscado por las autoridades, cuales son tus planes a futuro?

Cada semana, se habla con la viuda Cinthia Marisol, y ella viene a pregonar en redes que no sabe nada de mí. Que diga que lo que quiere es que le de 3 millones de pesos. Pero yo no se los voy a dar. No voy a pagar más por algo que yo no hice, ni ordené. Mi responsabilidad es civil como dueño del Centro y solo así voy a responder.

¿Jesús Alfredo Salayandia, estuvo en dos periodos en tu centro, cuál era tu relación con él?

Ella vio las conversaciones que yo tenía con su marido, cuando recaía y Salayandia la golpeaba, yo lo asesoraba, le decía que no lo hiciera, lo orientaba y siempre lo intenté ayudar. Mi relación con él siempre fue de interno a padrino. Una vez que salían del centro, había un plan de seguimiento por tres meses. Con él, jamás tuve un problema, la segunda vez que llegó al centro, días antes de que lo asesinaran, yo tenía el centro lleno y se le dio ingreso por que, Cinthia, la viuda estuvo llore y llore que lo internara porque ya no aguantaba las golpizas que le daba.

¿Algún mensaje que quieras dar?

Pues a autoridades, a la viuda y a los padres que tuvieron a sus hijos en el centro, Yo estoy diciendo lo que pasó. Pido una disculpa por todos los malos entendidos, de porque no di la cara antes, lamentablemente fui víctima de un mal asesoramiento. En el primer momento que me di cuenta que el Licenciado Pacheco era abusar de la situación, lo primero que hice fue correrlo. Y yo mismo tener acercamiento con la viuda, le contesté todas sus preguntas. Estoy en la mayor disposición de colaborar con las autoridades con lo que me corresponde como dueño del centro, yo no puedo aceptar una acusación penal de algo que no me corresponde. Yo no estaba en la ciudad cuando ocurrieron los hechos, y me enteré del crimen hasta que ya había ocurrido. Pido que se me reclasifique el delito, no homicidio, porque yo no lo hice.

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