La llegada de una copia de la Virgen de Guadalupe desde la Basílica de México fue un momento emotivo para los asistentes.
Por: Adriana Cruz
La Parroquia del Espíritu Santo en Monclova se vistió de fiesta para celebrar sus 30 años de vida.
Lo más especial de la reunión fue el rito de dedicación del templo y la bendición del altar, una ceremonia encabezada por el obispo de Saltillo, Hilario González.
Fue un momento muy emotivo porque también estuvieron presentes el padre Israel Orduña y antiguos párrocos que dejaron huella en la comunidad, como el padre Néstor y el padre Alejandro, quienes regresaron para compartir esta alegría con la gente que los quiere.
Durante la misa se hicieron gestos con mucho significado, como poner doce cruces con velas en las paredes y ungir el altar con aceite sagrado.
Estos detalles no son solo de adorno; representan que la iglesia es ahora un lugar sagrado y que la comunidad está unida.
Todo se vivió con mucha calma y respeto, recordando el esfuerzo de tanta gente que, durante tres décadas, ha ayudado a levantar este templo ladrillo por ladrillo y grupo por grupo.
Un detalle que a todos nos llegó al corazón fue que trajeron una copia exacta de la Virgen de Guadalupe desde la Basílica de México.
Como la parroquia está en una de las partes más altas de Monclova, la idea fue poner a toda la ciudad bajo su cuidado.
Fue un gesto de mucha fe, sintiendo que desde esa altura la "Morenita" nos cuida a todos por igual.
Al terminar la parte religiosa, los vecinos se quedaron a convivir y a echar una buena platicada.
Aprovecharon para darles las gracias a los voluntarios y a quienes siempre han apoyado económicamente o con su trabajo.
Al final, lo que quedó claro es que la parroquia no es solo el edificio, sino toda la gente que se apoya día con día para que el barrio siga adelante.