Piñatas, creatividad en grandes dimensiones

Por: Agencia

Lo que heredó como un negocio familiar, el joven Álvaro Daniel guerra lo ha actualizado con la modernidad, pero sobre todo, con la experiencia de haber estudiado Administración de Empresas.

Piñatas Ardilla se encuentra sobre la calle Juárez en el centro de la ciudad. Álvaro, su actual propietario, le puso ese nombre porque cuando estaba en la escuela primaria lo apodaban así. Este lugar luce como un tradicional local de piñatas del centro, pero tiene algo especial.

Unas figuras enormes de piñata que son comunes al sur del país, llamadas Mojigangas.

La señora, Laura Cristina Aragón, su inicial propietaria, se dedicó a la elaboración de piñatas durante 20 años, hasta que le heredó su negocio a su hijo Álvaro, quien ahora ha transformado el negocio.

“Los brazos están hechos de tela con pintura y están rellenas de algodón, pero la estructura está hecha de papel, como una piñata normal. Mi mamá hizo algunas de yeso para que estuvieran más macizas.” explica Álvaro.

“Tengo 3 años con el negocio pero mi mamá tiene 20 años haciendo las piñatas. Mi mamá ya no se dedica a hacer piñatas, ya nos heredó el negocio. Ella las empezó hace mucho tiempo”

Hay piñatas de todos los tipos, desde las tradicionales de figuras o superhéroes hasta las más modernas.

“Recuerdo que cuando mi mamá hacía las piñatas no se usaba que se hicieran como se hacen ahora, el estilo de las piñatas han cambiado mucho, por ejemplo, ahora las que se están usando son las de tambor.

Y con pintura también mi mamá es la única que las hace así. Nosotros nos vamos actualizando según lo que el cliente pida.”

Álvaro se ve muy entusiasmado en hacer crecer cada vez más el negocio, empezó desde abajo, desde que no sabía ni cómo cortar el papel. Entonces es mayor su satisfacción al saber todo lo que ha logrado.

“Aprendí viendo a mi mamá y luego ella me enseñó, al principio me salían bien feas pero ya poco a poco y con práctica se fue dando. En la actualidad ya me salen muy bien. Y mi plan a futuro es justo ese: salir adelante, sacar el negocio que un día mi mamá inició. Mi carrera me ha ayudado mucho para poder lograrlo. Estudié Administración de Empresas y diseñé este lugar con todo lo que aprendí en la escuela. Gracias a eso llegué al gusto de la gente, todavía falta pero ahí la llevamos.”

Hasta este momento el oficio de elaboración de piñatas parece algo muy común. Sin embargo, Doña Laura fue más allá: elaboró mojigangas.

Mojigangas

Por su gran altura la gente se detiene a preguntar, comentó Álvaro: “Ha venido gente de diferentes partes a preguntar por ellas.

Se le llama mojigangas a una obra de teatro que se hacía en el Siglo de Oro en los entreactos de las comedias, en la que intervenían personajes ridículos o extravagantes para provocar la risa del espectador. En el sur se le conoce así a la fiesta en la que los participantes llevaban disfraces o máscaras grotescas, especialmente de animales.

Actualmente y en el sur de nuestro país se le llama mojigangas más bien a esas máscaras o disfraces ridículos y grotescos.

“Mi mamá vio que hacían estas piñatas en un reportaje en la televisión y se propuso a hacerlas. Creo que el lugar de origen donde se hacen así de grandes es en Morelia, pero es en general en varios estados del sur.”

Esto no es algo muy común en nuestro Estado, por eso llaman tanto la atención estas piñatas enormes colocadas afuera del negocio.

“Las usan para los desfiles, hasta donde sabemos se llaman mojigangas. La empezó a hacer porque aquí no era muy usual. Los brazos están hechos de tela con pintura y están rellenas de algodón, pero la estructura está hecha de papel, como una piñata normal. Hizo algunas de yeso para que estuvieran más macizas.”

Por su gran altura la gente se detiene a preguntar, comentó Álvaro: “Ha venido gente de diferentes partes a preguntar por ellas, de Cuatro Ciénegas, de Saltillo, incluso extranjeros a fotografiarse con ellas pero hasta ahora lamentablemente no se nos han rentado. Nos dicen que es posible que en callejoneadas se usen.”

Además según nos explicó Álvaro la mojigata se puede colocar como disfraz. Por dentro está hueca y tiene unas agarraderas para poder mover la estructura.

A pesar de no ser algo muy común en nuestra ciudad, Álvaro y Doña Laura no pierden la esperanza de que se tome en cuenta este tipo de figuras, ya que es algo muy folclórico que embellece los festejos y festivales.

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