Por: Adriana Cruz
Castaños.-En el año de 1894, unos diez años después de la primera pasada del tren por Castaños, en el puente hoy llamado, de la Difunta; en tiempos de lluvia acumula gran cantidad de agua, la cual las mujeres de aquella época usaban para lavar la ropa, por lo que una mujer muy hermosa llamada Ángeles, esposa de Fortino, pedía permiso muy a menudo para lavar su ropa en el puente.
Fortino, persona noble, le daba el permiso solicitado por su esposa, nada más que Ángeles no acudía con el fin de lavar su ropa, sino con la mira de verse con algún o algunos hombres con los cuales tenia amoríos, ya que ella tenía más de 5 años de casada y no tenía hijos y su afán por tenerlos era mucho, aparte de que también le gustaba mucho los hombres. Ángeles pensaba que Fortino era estéril y no lo quería lastimar al decirle su afán por tener hijos.
Los hombres al saber la caída de Ángeles la pretendían con el fin de tener amoríos con ella, también sabían que después de la lluvia la encontrarían en un escondite arriba del puente en lo más alto.
Escondite que tenía para que su marido no se diera cuenta, pero un día un hombre dolido porque Ángeles no quiso amores con él, fue con Fortino y le informó lo que su esposa hacía con los hombres; Fortino no podía creer lo que oía por lo que no dijo nada a su esposa.
Esperó mucho tiempo para cuando llegaron las lluvias, un día después de una fuerte tormenta, de nuevo Ángeles pide permiso para ir al puente, por lo que Fortino da el permiso solicitado, ignorando Ángeles que él ya estaba enterado. Se va ella al puente y se encuentra con dos hombres, por lo que les dice que primero estaría con uno y luego con el otro.
Y es cuando se encontraba en lo alto del puente, cuando el que estaba abajo les grita ¡Viene Fortino! ¡Viene Fortino! ¡Viene Fortino por el riel! en ese instante se escucha el silbato del tren y Ángeles saca la cabeza para ver dónde venía Fortino.
En ese instante pasa el tren y le corta la cabeza, es por eso que se le llama hoy “Puente de la Difunta”. Pasado el tiempo Fortino se casa con una joven llamada Juana María y del matrimonio nacen 13 hijos, de los cuales hoy en día se encuentran descendientes aquí en Castaños. “La estéril era Ángeles y no Fortino”.