El grupo Renacer, al que pertenece Javier, utiliza el teatro musical y el canto para evangelizar durante el Viacrucis.
Por: Adriana Cruz
Javier Eduardo Valerio Villarreal, un hombre de 41 años, se prepara para representar a Jesús por quinto año consecutivo en el Viacrucis de la parroquia Santuario de Guadalupe. Para Javier, esta labor conlleva una responsabilidad enorme, pues es consciente de que los fieles esperan ver la imagen de Jesús y no simplemente a Javier Valerio. A pesar de su experiencia, asegura que cada año es una vivencia diferente y gratificante, que requiere un compromiso total para ayudar a que la gente viva la Semana Santa de manera especial.
La preparación de este año ha sido particularmente desafiante debido a que Javier se encuentra trabajando y viviendo en Ramos Arizpe por motivos laborales. Esto le obliga a viajar los fines de semana a Monclova para cumplir con los ensayos, equilibrando sus responsabilidades con una preparación que es tanto física como espiritual. Su objetivo principal es transmitir la fe y lograr que el acompañamiento en el Viacrucis sea una experiencia profunda para toda la comunidad que asiste.
Un aspecto distintivo de esta representación es que el grupo Renacer, al que pertenece Javier, utiliza las artes escénicas y el canto como herramientas de evangelización. Javier, quien posee experiencia en teatro musical, destaca que incorporan temas cantados durante el recorrido para conmover a los asistentes. Para él, es sumamente gratificante observar las reacciones del público; menciona que hay personas que evaden su mirada y otras que se conectan tan profundamente con el momento que sienten que realmente están presenciando la pasión de Cristo.
Finalmente, esta participación es para Javier una forma de agradecimiento y servicio a Dios, más que una simple petición. Ha vivido momentos personales muy significativos durante estos cinco años, desde la espera de su primer bebé hasta la pérdida de su padre por COVID, manteniendo siempre su fe como motor. Debido a su mudanza definitiva a Ramos Arizpe programada para julio, Javier siente que esta podría ser su última representación en el Viacrucis, lo que dota a este año de una carga emocional y un sentimiento muy especiales.