Por: Mónica Meza
“Cuando fui famoso todo estaba bien, hoy nadie me busca”, señaló Filiberto Mendoza, mejor conocido como “La Pepsi” por su gran estatura y su piel morena, fue un destacado atleta en Monclova que formó parte de la Liga de Béisbol del Norte.
“La Pepsi” Mendoza jugó basquetbol, practicó atletismo y fue en el béisbol donde brilló intensamente en la época de oro de este deporte, gracias a su destreza en el juego, contribuyó a escribir las más bellas páginas en la historia del deporte.
Nació un 20 de diciembre de 1930 en Agujitas Coahuila, donde inició su gran trayectoria deportiva, gracias a la cual llegó a jugar al lado de grandes figuras del béisbol mexicano.
Alfredo Loco Sanmiguel fue su primer mánager, jugó para Monclova, Frontera, Nuevo Laredo y Agujita. En 1947, jugó para la ciudad de Frontera y al siguiente año, fue invitado a jugar para Monclova, junto a Antonio Palma, Abel Martínez, Gerardo Calderón, Prieto Morales, a quienes los recuerda con mucho cariño.
Necesita dos aparatos auditivos.
Sentado en un sillón de su casa, con la vista perdida, acompañado de su esposa, Don Filiberto narra un poco de lo mucho que vivió en esa época, recuerdos que están en su mente como si se tratara de un tesoro, recuerda cada lugar, cada fecha, cada olor, cada victoria.
Gracias a su enorme actuación y la eficiencia en su juego, fue requerido para jugar con el equipo de Nuevo Laredo, ahí logró alternar junto a varias figuras inmortales del béisbol mexicano. En 1952, en su debut con el equipo “Casa Pasquel”, al lado de Ramón Bragaza.
Vivió momentos inolvidables, a pesar de que fue abucheado por el público, ya que marcó 2 elevados que no pudo fildear, se reivindicó de aquel error, cuando hizo un espectacular robo de base, lo cual hizo que el público que antes lo abucheara, quedara completamente encantado con él.
ESTUVO EN LA LIGA DE BÉISBOL DEL NORTE DE COAHUILA
Para él lo más importante siempre fue su esposa y sus hijos.
En este equipo, participaban también jugadores de la talla de “Comadre” Leal, Kelo Cruz y “Chimuelo” Garza. Jugó para Monclova, en la Liga de Béisbol del Norte de Coahuila y ese es uno de sus más inolvidables recuerdos.
Cosechó muchos triunfos y se hizo de un nombre y una reputación, principalmente como un gran receptor y a su vez conoció en esta liga a muchos jugadores quienes más adelante formaron el mejor béisbol que se jugó en México, jugadores como Jesús “Chuy” Moreno, Servando “Yegua” González, Roberto “Peloncita” Aguilar,” Dulce” Ortiz, Miguel “Cepillo” Rodríguez, Pedro “rin” Urbina, “Ñonga” Rodríguez,” Tano” Hernández.
Fue un hombre fuerte y atlético, determinado y honrado y logró destacar también en Atletismo, logrando el campeonato de 100 y 200 metros planos, jugó también Básquetbol, para el equipo de la “Mueblería Jamin”, lugar donde trabajó por muchos años, al lado de Emilio “Milo” Martínez, Enrique “Burro “Esquivel y Maurilio “Grillo” Díaz.
También tuvo una efímera incursión en el boxeo, tratando de seguir los pasos a su padre Laureano Mendoza Cárdenas quien fuera un destacado boxeador, pero desistió de este deporte en su primera presentación.
Su carrera en el béisbol amateur terminó con el equipo de Tomy Bar. Gracias a su gran desempeño como jugador, los promotores Fidencio Lelo Castillo y Pineda le realizaron un hermoso e inolvidable homenaje al bautizar una Liga de Béisbol de Primera fuerza, con su nombre; Liga de Béisbol Filiberto Mendoza Loera, la cual se mantuvo activa por mucho tiempo y que logró destacar a nivel estatal.
Fue un hombre fuerte y atlético, determinado y honrado y logró destacar también en Atletismo.
Muchos años han pasado desde que él escribió páginas de oro en la historia del béisbol regional, pero el mantiene intactos los recuerdos, a pesar de sus 89 años.
Ya no es aquel hombre fuerte y erguido, hábil y protector. Hoy ha perdido la vista y el oído por completo, camina sosteniéndose de un bastón, tanteando cada paso, pero sin dejarse caer jamás.
“Su voluntad de vivir es mucho más fuerte que la de muchos de nosotros, mucha gente diría que el béisbol era la vida de mi padre. Yo, me preguntaba por qué mi padre dejó aquello que tantas satisfacciones le daba, porqué dejó de jugar, un día le pregunté y él contestó, te equivocas, el béisbol no era mi vida, mi vida eran ustedes mis hijos, mi familia”, señaló Carlos César Mendoza De la Cruz su hijo, quien escribió un poco de lo orgullo que está de su padre.
NECESITA AYUDA DE LA GENTE
La Fundación Donando Con Corazón encontró el caso de Don Filiberto quien está lleno de tristeza porque no puede oír, además de que ya perdió la vista.
“Él dice que mucha gente lo conoció, ofreció muchas victorias dentro de su profesión de beisbolista, me dijo cuando fui famoso todo mundo me reconocía, me aplaudía y quería foto conmigo, ahora no soy nadie, nadie me puede ayudar”, comentó Paola Silva
Aparatos auditivos entre los 2 son 10 mil 500 pesos, ya se le tomaron los moldes, piden a la ciudadanía que done algún artículo que se puede rifar o bien que se pueda programar un bingo, pues además de los dos apartaos de Don Filiberto, la fundación necesita de 6 aparatos más.
Interesados en ayudar pueden comunicarse a la asociación a través de la página de Facebook de Donando Con Corazón o comunicarse con Paola Silva al 866 238 53 93, además de visitarlo a él en su domicilio ubicado en calle Chichén Itzá número 101 en la colonia Pedregal de San Ángel en Monclova.