Río Lerma no olvida: la calle donde Pepito fue asesinado vuelve a estremecerse

El asesinato de Nachito reaviva el recuerdo del brutal crimen de Pepito en Monclova.

Por: Carolina Salomón

MONCLOVA, COAH.- La calle Río Lerma parece no olvidar. A cinco años del brutal asesinato de José Emilio García Ibarra, conocido cariñosamente como "Pepito", el recuerdo de aquel crimen volvió a estremecer a los vecinos del Fraccionamiento Moderno, luego de que Raúl "N", señalado como responsable de su muerte, fuera nuevamente relacionado con un homicidio: ahora, el de Ignacio Vázquez, "Nachito", en Ciudad Frontera.

Fue en el domicilio marcado con el número 1305 de la calle Río Lerma donde, en 2021, Pepito fue asesinado de más de 30 puñaladas.

Su cuerpo fue ocultado dentro de una caja de herramientas en el interior de aquella vivienda, donde permaneció durante varios días, en un crimen que conmocionó a Monclova y la Región Centro por la violencia con la que fue cometido.

El legado de Pepito en la comunidad

Hoy, tras conocerse el caso de Nachito, los habitantes de aquel sector inevitablemente regresaron a ese episodio que creían haber dejado atrás.

Para ellos, Pepito no era solamente el hombre que vivía en la colonia, sino aquel vecino amable, tierno y respetuoso que acostumbraba recorrer las calles del sector y sus alrededores para ayudar a los demás, hacer mandados y ofrecer su apoyo a quien lo necesitara.

Su ausencia dejó una huella entre quienes lo conocieron. Por eso, la noticia de un nuevo crimen presuntamente relacionado con el mismo hombre despertó indignación, temor y una pregunta que los vecinos no dejan de plantearse:

por qué Raúl recuperó su libertad después de permanecer pocos años en prisión por un asesinato que marcó a toda una comunidad.

Un nuevo crimen que reabre viejas heridas

La historia vuelve a estremecer en este 2026. De acuerdo con los hechos conocidos, Ignacio Vázquez fue asesinado en la colonia Praderas del Norte, en Ciudad Frontera, y su cuerpo iba a ser ocultado con un procedimiento similar al utilizado en el caso de Pepito.

La coincidencia hizo que los habitantes del Fraccionamiento Moderno recordaran de inmediato aquella casa y lo ocurrido detrás de sus paredes.

Sin embargo, el domicilio 1305 ya no luce como entonces. La vivienda fue vendida poco tiempo después del asesinato y actualmente es habitada por una familia que, según comentan los vecinos, llegó de fuera y mantiene poco contacto con el resto del sector.

Pocos los conocen y casi nadie ha tenido oportunidad de conversar con ellos. Incluso, algunos consideran que quizás desconozcan la historia que guarda la propiedad que hoy habitan.

La casa cambió de propietarios, sus habitantes son otros y el tiempo pasó, pero para quienes vivieron de cerca el caso, la calle Río Lerma conserva una memoria difícil de borrar:

la de Pepito, aquel vecino que caminaba por el barrio para ayudar a los demás y cuya muerte volvió a cobrar fuerza en el recuerdo tras el asesinato de Nachito.

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