La organización Rotary Internacional se define como misioneros de paz en México.
Por: Adriana Cruz
En medio de un panorama nacional marcado por la violencia, la organización Rotary Internacional ha reforzado su estrategia para proteger a los sectores más vulnerables: los niños y los jóvenes. Los integrantes de este organismo se definen como "misioneros de paz" que utilizan el servicio comunitario para demostrar que es posible recuperar los espacios públicos. Según explican, su labor no solo consiste en la asistencia social, sino en generar una presencia constante que obligue a la sociedad y a los gobiernos a voltear hacia zonas donde la falta de infraestructura y servicios básicos facilita el crecimiento de la delincuencia.
La organización apuesta por un modelo de prevención que divide a la juventud por rangos de edad para darles un seguimiento puntual. Cuentan con los grupos Interact, diseñados para menores de entre 12 y 18 años, y los grupos Rotaract, que ahora se extienden más allá de los 30 años debido a que los jóvenes tardan más tiempo en alcanzar su estabilidad económica. El objetivo principal de estos programas es que los muchachos se involucren en una estructura de beneficio social, bajo la premisa de que un joven ocupado en servir a su comunidad es una persona menos propensa a ser reclutada por la violencia.
Uno de los mayores retos que identifican actualmente no es solo el crimen organizado, sino el aislamiento social provocado por el mal uso de la tecnología. Los representantes de Rotary advierten que el internet y las redes sociales suelen sustraer a los jóvenes de la vida ordinaria, el saludo y el contacto humano, lo que genera una desconexión que los vuelve más vulnerables. Para combatir esto, realizan eventos de liderazgo como el RYLA, donde se imparten conferencias y seminarios que buscan revalorizar la vida y fomentar el sentido de pertenencia entre los asistentes.
Finalmente, la organización insiste en que la sociedad civil tiene que participar de manera activa para que la paz sea sostenible. Pese a los riesgos que implica operar en estados con altos índices de criminalidad, los rotarios aseguran que mantienen sus capacitaciones y seminarios regionales, como los realizados recientemente en Zacatecas, para enviar un mensaje de que la población no está sola. Al final, su metodología se basa en utilizar a los jóvenes con deseos de sobresalir como un ejemplo positivo que pueda replicarse en las escuelas y comunidades para frenar el avance de la inseguridad.