De Monclova a Belice; Fray ya es sacerdote

Fray Ángel Daniel Sánchez Valdez celebró su primera misa en Monclova, tras 11 años de formación y una vocación que comenzó desde los seis años.

Por: Carolina Salomón

Lo que comenzó a los seis años como una inquietud por dedicar su vida al servicio de Dios se convirtió en una realidad para Fray Ángel Daniel Sánchez Valdez, quien fue ordenado sacerdote después de 11 años de formación con los franciscanos.

Originario de la colonia Guadalupe, en Monclova, el franciscano celebró su primera misa como sacerdote en la iglesia San Francisco de Asís, en su ciudad natal, donde integrantes de su comunidad se reunieron para acompañarlo en el inicio de su ministerio.

¿Cuándo fue la ordenación sacerdotal?

La ordenación sacerdotal se realizó el 15 de agosto, a las 9:00 horas, en el templo de San Francisco de Asís, en San Pedro Garza García. "Hay muchas emociones en mi interior, principalmente el agradecimiento con Dios y con la Iglesia", expresó Fray Ángel Daniel días previos a su ordenación.

Su vocación comenzó desde la infancia. Sus padres participaban en grupos de misiones y actividades de la Iglesia, por lo que desde pequeño tuvo contacto con otras realidades, el servicio y el acompañamiento a otras personas. Su madre, Yudith Valdez Samaniego, recordó que Ángel Daniel le contó que había querido ser sacerdote desde los seis años, cuando sus padres lo llevaban a las misiones y a vivir las celebraciones de Semana Santa.

Durante su adolescencia, esa inquietud se fortaleció después de participar en un retiro de Alvernia, en San Francisco, en Monclova. "Cuando salió de ese retiro, él salió ya con un pensamiento diferente. Motivado y yo ya lo vi muy distinto", recordó su madre.

Aunque inicialmente Yudith quería que su hijo concluyera una carrera profesional antes de decidir su futuro, su esposo, Ángel Mario, respaldó desde el principio la inquietud vocacional del joven. Con el paso de los años, la familia acompañó su formación y observó cómo crecía su felicidad y convencimiento por el camino que había elegido. "Si él estaba feliz, yo estaba feliz", expresó su madre.

La formación religiosa de Fray Ángel Daniel se desarrolló en distintas ciudades. Cursó sus primeros dos años en Guadalajara, realizó el noviciado en Zacatecas y regresó a Zapopan, donde estudió tres años de Filosofía. Posteriormente, cumplió un año de servicio en Tepic, Nayarit, y cursó cuatro años de Teología en Monterrey.

¿Qué desafíos enfrentó Fray Ángel Daniel?

El ahora sacerdote reconoció que el camino religioso implica pruebas, dudas y crisis, pero aseguró que su fe le ha permitido mantenerse firme. "Como Dios me invitó, por su misericordia, Dios también me sostiene con su misma misericordia", manifestó.

Para Fray Ángel Daniel, la vocación representa un llamado de Dios a todas las personas. "Dios nos llama a todos. Dios constantemente nos está hablando, hombres y mujeres, a servirlo, a estar con él, a tener una relación con él", afirmó.

Su historia también está ligada a la Orden Franciscana y al Santuario de Guadalupe, vínculos que, dijo, forman parte de su historia familiar. Tras su ordenación, será enviado a la comunidad de Corozal, en Belice, cerca de la frontera con Chetumal, Quintana Roo, donde prestará servicio en terrenos de misión.

Para su madre, el sacerdocio de Ángel Daniel representa una bendición para toda la familia. "Fueron bendiciones para la familia y no solamente para la familia, para los primos, para los tíos, para los hermanos, para todos", expresó. La familia está integrada por tres hijos: Ángel Daniel, el mayor; Óscar, quien es médico, y Emanuel, quien es ingeniero.

La fe y la Virgen María han ocupado un lugar especial durante el proceso de formación. Ángel Daniel dedicará su ordenación a la Virgen María, mientras que su madre reconoció que acompañar la vocación de su hijo también transformó su manera de comprender y vivir la fe.

Ahora, desde el sacerdocio, Fray Ángel Daniel inicia una nueva etapa lejos de Monclova, pero con el respaldo de su familia y de la comunidad que lo vio crecer. A los jóvenes que consideran seguir una vocación religiosa, les dejó un mensaje: "No tengan miedo. Dios los llama."

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