La subasta de activos de AHMSA en Monclova se llevará a cabo el 27 de febrero de 2026, marcando un hito en su historia.
Por: Adriana Cruz
Lo que comenzó en 1942 como el corazón industrial del norte de México llega este 27 de febrero de 2026 a uno de los momentos más decisivos de su historia: la subasta de sus activos como unidad productiva, en un proceso concursal que podría redefinir el destino de casi 14 mil trabajadores y el rumbo económico de la región centro de Coahuila.
Fundada en 1942 en Monclova, Altos Hornos de México (AHMSA) se consolidó durante décadas como símbolo de desarrollo industrial, empleo estable y crecimiento urbano. La acerera fue eje de la economía regional, detonando cadenas productivas, comercio y servicios.
En 1991, la empresa fue privatizada y quedó bajo el control del grupo encabezado por Alonso Ancira, iniciando una etapa de modernización y expansión. Durante los años 2000, el corporativo fortaleció su integración con Minera del Norte (MINOSA), consolidando operaciones mineras y siderúrgicas.
Sin embargo, el punto de quiebre llegó en mayo de 2019. En el sexenio del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, Ancira fue detenido en España por acusaciones relacionadas con la venta de la planta Agro Nitrogenados. El congelamiento de cuentas y la presión financiera marcaron el inicio de una crisis profunda.
A partir de entonces, la empresa enfrentó retrasos salariales, deudas millonarias con proveedores, bancos y autoridades fiscales, así como una caída sostenida en la producción. Las protestas laborales se volvieron constantes y la incertidumbre se instaló en miles de familias cuya economía dependía directa o indirectamente de la siderúrgica.
Entre 2022 y 2023, AHMSA y MINOSA ingresaron formalmente a concurso mercantil ante el Poder Judicial de la Federación. Los intentos de reestructura no lograron concretar un rescate financiero viable, y el proceso derivó en la etapa de quiebra con la determinación de vender los activos como unidad productiva.
El 11 de septiembre de 2025, el Juzgado Segundo de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles dio a conocer una versión simplificada del acuerdo judicial en el que se expone la propuesta de venta. El avalúo total de los bienes asciende a 1,326 millones 327 mil 130 dólares: 1,200 millones 966 mil dólares correspondientes a AHMSA y 125 millones 361 mil 130 dólares a MINOSA.
No obstante, el síndico planteó iniciar el proceso con un monto equivalente al 85 por ciento del valor estimado, lo que fija el precio de arranque en aproximadamente 1,127 millones de dólares.
La operación no es menor. Se trata de una de las subastas industriales más relevantes en los últimos años en México. El mecanismo contempla que solo podrán participar postores que acrediten solvencia financiera y presenten garantía de seriedad, lo que limita el universo de posibles compradores a grupos con capacidad real de inversión.
En el centro del proceso se encuentran 9,855 trabajadores de AHMSA y 4,138 de MINOSA, sumando 13,993 empleados reconocidos en los listados exhibidos ante el juzgado. Conforme al artículo 123 constitucional, los créditos laborales tienen preferencia sobre cualquier otro en casos de concurso o quiebra, lo que coloca el pago a trabajadores como una prioridad jurídica en caso de concretarse la venta.
El próximo 27 de febrero se llevará a cabo la audiencia de subasta. Los escenarios son claros: que exista puja entre postores y se adjudique al mejor oferente; que un solo interesado formalice la adquisición; o que el proceso quede desierto, lo que abriría una etapa aún más incierta para la región.
Más allá de cifras y expedientes judiciales, la subasta representa un punto de inflexión para Monclova y la zona centro de Coahuila. La eventual reactivación productiva implicaría empleo, derrama económica y reconfiguración industrial. En contraste, una liquidación definitiva profundizaría el impacto social y económico acumulado en los últimos años.
A más de ocho décadas de su fundación, AHMSA enfrenta la decisión más trascendental de su historia. El resultado no solo definirá el futuro de una empresa, sino el de miles de familias que crecieron al ritmo de sus hornos y que hoy esperan, entre la incertidumbre y la esperanza, el desenlace de una subasta millonaria.