"Es un día más... o un día menos"; obrero relata el riesgo de trabajar en las alturas

Los trabajadores de la empresa de cal en Monclova enfrentan condiciones extremas, como polvo y temperaturas extremas, que ponen en riesgo su salud.

Por: Carolina Salomón

Trabajar en las alturas no es cualquier cosa ni cualquiera lo hace. Se requiere controlar las emociones, mantener la calma y realizar cada movimiento con precisión, porque un error puede costar la vida, relató un trabajador que compartió su experiencia tras conocer el fallecimiento de Elías Hernández Bautista.

Luego de leer la noticia del accidente donde murió el obrero de 34 años, quien cayó de aproximadamente 25 metros de altura mientras realizaba labores en una empresa dedicada a la producción de cal, el trabajador recordó los años en que laboró en ese mismo lugar.

Por respeto a la memoria de Elías, decidió compartir su testimonio sobre los riesgos que implica desempeñarse en un entorno industrial donde la altura, el polvo y las condiciones del terreno forman parte de la jornada diaria.

Relató que desde el trayecto hacia la empresa comienza el desafío, debido a las condiciones de algunas vialidades y la falta de iluminación en ciertos sectores durante la madrugada.

Al llegar al lugar, explicó, prepara sus herramientas y coloca su equipo de protección personal: casco, lentes, cubrebocas y una capucha para cubrir parte del cuello.

Recordó que durante sus primeros días acudía únicamente con camisa de manga larga, pero pronto descubrió que el polvo de cal ingresaba por debajo de las mangas. Fueron los propios trabajadores quienes le recomendaron sellarlas con cinta para evitar el contacto directo con la piel. "Aquí tienes que andar completamente cubierto. La cal, al entrar en contacto con el sudor, quema la piel", relató.

También señaló que la exposición constante al polvo puede afectar la salud, principalmente cuando entra en contacto con los ojos o cuando se respira durante largos periodos. Por esa razón, consideró que no cualquier persona puede soportar las condiciones de trabajo dentro del molino o en áreas abiertas, donde las tolvaneras pueden cubrir por completo a los trabajadores de cal.

Explicó que las condiciones climáticas representan otro reto: durante el invierno el ambiente es frío y seco, mientras que, en temporadas de calor, con temperaturas cercanas a los 39 grados, la combinación de altas temperaturas y polvo provoca ardor en los ojos y dificultad para mantener la visibilidad.

El trabajador recordó que sus labores se desarrollaban principalmente en altura, para lo cual era necesario subir decenas de escalones fabricados con rejilla Irving y desplazarse entre bandas transportadoras y rodillos industriales. "Trabajar en altura no es cualquier cosa, ni cualquiera lo hace. Se necesita controlar las emociones, mantener la calma y hacer cada movimiento sin prisa, con todo bien planeado", expresó.

Aunque reconoció que existe personal encargado de la seguridad dentro de la empresa, señaló que en ocasiones los trabajadores deben enfrentar las condiciones diarias con los recursos disponibles. Cada jornada, dijo, representa un compromiso personal. Antes de iniciar sus actividades pide a Dios regresar con bien a casa, consciente del riesgo que implica su labor. "Le pido a Dios que me cuide, pero también me cuido yo", compartió.

Al finalizar cada turno, mientras abandona el molino y vuelve a mirar el cielo, aseguró que una pregunta permanece en su mente: "¿Fue otro día más... o un día menos?"

Salir de la versión móvil