Familia y amigos despiden a Diego Castro en funerales La Paz tras trágico accidente

La madre de Diego, Sonia Flores, recuerda su estrecha relación y el último contacto que tuvieron.

Por: Gerardo Martínez

El sábado pasado, Sonia Flores, madre de Diego, quedó esperando ese mensaje en el que su hijo le avisaba que había llegado bien a su trabajo, en lugar de eso, recibió una llamada para informarle que había sufrido un accidente.

"Él iba a su trabajo, como todas las mañanas se despidió, le dije que le fuera bien y que Dios lo bendiga y se fue, yo esperaba que me mandara mensaje como todos los días, pero no sucedió".

Con un gran dolor, Sonia Flores recordó ese momento, el último contacto que tuvo con Diego, quien al ir a su trabajo fue impactado por un vehículo que tomó el par vial en sentido contrario y que ocasionó fuertes lesiones.

Diego Osvaldo Castro Flores, de 24 años, falleció este miércoles a consecuencia de las graves lesiones que sufrió al ser atropellado, sin que lograra recuperarse a pesar de los esfuerzos médicos.

El día de ayer, familiares y amigos acudieron a acompañarlo en el velorio que se realiza en funerales La Paz, en donde es recordado como un joven trabajador, tranquilo y cercano a su familia.

Su rutina era sencilla: trabajar y acudir al gimnasio, actividad que disfrutaba y que formaba parte de su día a día, así mismo disfrutaba conducir su motocicleta, vehículo que él mismo compró con su trabajo.

En cuanto al proceso legal tras el accidente, Sonia Flores informó que el responsable tuvo un primer acercamiento y que los gastos hospitalarios fueron cubiertos por la aseguradora, mientras que el tema legal continúa en manos de sus abogados.

Diego, el mayor de tres hermanos, será sepultado en el panteón Sagrado Corazón, en la colonia Estancias, luego de ser velado por familiares, amigos y vecinos que hoy lamentan su pérdida.

 

La relación entre madre e hijo era estrecha. Diego mantenía constante comunicación para que ella no se preocupara, en cuanto a un último mensaje, Sonia Flores señaló que siempre platicaban de todo, que incluso ya habían hablado sobre la posibilidad de que uno u otro falleciera.

El mensaje que esperaba nunca llegó. En su lugar, quedó el silencio, el recuerdo y una despedida que su familia nunca imaginó.

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