Por: Mónica Meza
Brenda Osiris Betancourt “La Jarocha” como mejor la conocía, fue despedida por sus amistades, la mayoría de ellas personas con las que compartió el gusto por las labores altruistas, fueron ellas las que impidieron que fuera a dar a la fosa común por no tener familia, minutos después de su muerte su vivienda fue robada, sus amigas sospechan que fueron policías ministeriales.
Fue en la capilla 147 donde velaron el cuerpo de Brenda quien era originaria de Veracruz de ahí que siempre la identificaron como “La Jarocha” una líder de colonia de piel morena, una mujer muy fuerte, recia, enérgica, mal hablada, pero también muy servicial.
Exigía lo que merecía como líder, tenía una manera peculiar de exigirle a los políticos le regresaran un poco de lo mucho que ella les dio.
La caracterizaba su carácter.
Nunca habló de su vida privada, sus amigas nunca supieron nada, ni siquiera en sus últimos días cuando tenía que quedarse internada, aunque le pedían direcciones, teléfonos de algún familiar ella siempre se negó y decía que sus amigas y líderes de colonia eran su verdadera familia.
Amparo Rodríguez y Leticia Gaytán fueron quienes la vieron antes y durante su enfermedad, iban al hospital cuando tenía que quedarse internada, le preparaban comida en su vivienda, le compraban o gestionaban sus medicamentos entre otras labores.
“Lo hice porque es mi amiga y la quiero mucho, estaba solita no tenía a nadie, su familia éramos nosotras sus amigas”, comentó Amparo Rodríguez.
Muchos años perteneció al Partido Revolucionario Institucional en donde hizo muchas gestiones para beneficio de sus vecinos, después se separó del partido pero ella siguió ayudando a la gente que lo necesitaba.
Logró que se diera la escrituración a decenas de familias en la colonia Burócratas apoyó a muchos enfermos y los sacó a adelante así como a muchas familias en situación difícil.
Aunque algunas de las líderes mencionan haber tenido roces con ella por su carácter, en este momento de despedida olvidaron todo, querían un sepelio como ella lo merecía y darle cristiana sepultura.
“Como líderes si hemos sacado a tanto político a delante, a tanta gente, ¿por qué a una líder la vamos a mandar a la fosa común? ella no lo merece”, señalaban las líderes quienes hicieron las gestiones necesarias para impedir que su cuerpo fuera a parar a la fosa común.
SAQUEAN SU CASA
Minutos después de su muerte, su vivienda fue robada pues no aparece su celular que siempre traía a todas partes, además de dinero.
Al lugar solo ingresaron elementos de la policía ministerial quienes al ser cuestionados amedrantaron a sus amigas que ya no quisieron decir y hacer nada por temor.