Por: Mónica Meza
Para amigos y familiares pareció increíble que Eduardo Villarreal Ibarra se quitara la vida pues era un joven muy alegre y simpático que nunca mostró indicios de depresión. La mañana de ayer lo despidieron con profundo dolor, en un ambiente desconsolado ya que para todos pareciera tratarse de una pesadilla.
Eduardo Villarreal tenía solo 17 años cuando decidió terminar con su vida, es difícil saber los motivos que lo orillaron a tomar esta difícil decisión que hoy invade de tristeza y llanto a decenas de personas que lo querían.
Pero lo hizo, tomó el arma que pertenecía a su padre, encerrado en su recamara se disparó en la sien y así terminó con su vida y con esos motivos que lo afligían.
Fue en la capilla de velación Martínez en Sector El Pueblo a donde llegaron decenas de amigos y compañeros del joven, quienes no podían creer la lamentable noticia, en el lugar estaban sus padres devastados por esta difícil situación por la que atraviesa la familia.
Sus amigos con semblante triste, recordaron a quien en vida era un amigo incondicional, un joven atento, noble, buena onda con todos, un buen hermano y un excelente hijo al que sin duda van a extrañar mucho.
Sus amigos mencionaron que nunca tuvo indicios de una depresión, incluso iba bien en la escuela, además estaba en un grupo de taekwondo, un arete marcial que disfrutaba mucho hacer y en donde se preparaba no solo físicamente sino mentalmente para el combate.
Hasta el lugar acudieron sus compañeros y compañeros del deporte quienes portaban su debok, el uniforme del taekwondo y que no pudieron ocultar la tristeza y el dolor que les deja su gran amigo y compañero.
El joven era estudiante de la preparatoria Durango, pero anteriormente estuvo en otras preparatorias como Vizcaya y la Universidad Autónoma del Noreste, aunque en un principio se dijo que fue debido a problemas académicos que el joven decidió salir por la puerta falsa, nada se sabe al respecto.
El joven recibió cristina sepultura y aunque deja muchos recuerdos alegres también deja una gran pena para quienes estuvieron a su alrededor y que nada pudieron hacer para impedir que él tomara esta decisión, pues él nunca mostró que estaba mal, que descanse en Paz Eduardo Ibarra.