Viajan desde Honduras buscando un sueño

Por: Mónica Meza

Haber salido de Honduras no fue una decisión fácil, desde hace un año huyeron de la delincuencia en aquel lugar, han pasado de todo, inseguridad y racismo ha sido lo principal, pero no se rinden, ahora están en Monclova buscando la forma de sobrevivir para continuar caminando hacia su destino que es Estados Unidos.

En el cruce del bulevar Harold R Pape con Francisco I Madero, fue imposible voltear a ver a una familia de piel negra y cabello afro,  dos mujeres, un hombre y tres pequeñitas que pedían ayuda a la ciudadanía.

Se trata de Norma Álvarez y Yamileth Rodríguez de 29 y 28 años de edad, quienes hablaron de su andar por México mientras que Juan Carlos Grin traía en brazos a Lia Grin las más pequeñita de las niñas, pidiendo una moneda a la gente, en la plaza de la Canaco jugaban Michelle y Jimena.

No duermen en un lugar estable, es donde les agarre la noche pero cuando les va bien rentan algún cuarto,  sobre todo por seguridad de las niñas.

“Nos han hecho el fuchi, pero Dios ha sido más que bueno”, señaló Norma Álvarez, quien comentó que  ella siente que el coronavirus no es tan grave como lo han alertado.

Desde que salieron de Honduras han pasado poco más de un año, les ha tocado vivir cosas muy tristes, pues en una ocasión vio como unos maleantes en el tren amenazaron con una pistola en la cabeza a otro hombre. Solo le pide a Dios que a ella no le toca una experiencia como está andando con sus hijas.

El riesgo de caer del tren es mucho, pero se sube en un vagón cómodo, sentada con sus dos hijas, se amarra y empieza el trayecto.

En el caso de Norma Álvarez viajaba con su esposo Juan Carlos y su pequeñita, está triste porque su padre Héctor Álvarez, falleció el 8 de junio de cáncer en la próstata en Estados Unidos, quieren que lo envíen a Honduras pero  son necesarios 5 mil dólares y no cuenta con este recurso.

Ella no puede regresar a su país por cuestiones de seguridad, por lo que pidió ayuda de la gente para poder enviar dinero a su familia y su padre pueda ser enviado a Honduras.

Todos han estado en Puebla, Ciudad de México, Chiapas y Monterrey, apenas llegaron a Monclova, pero la gente no los ha visto mal, les ha apoyado, en otros lugares como en Ciudad de México, una vez no los dejaron subir al metro, lo mismo en los camiones.

“Tal vez es porque uno es de color, no me hizo sentir mal porque hasta en mi país vivimos eso a diario con la gente blanca porque allá también hay mucho racismo”, comentó.

Les ayuda lo que la gente les da cuando andan en la calle, ropa, comida, se asean cuando hay oportunidad pero siempre cargan toallitas húmedas, gel antibacterial y jabón en líquido, su destino es Estados Unidos y si no pueden cruzar México es la segunda opción.

“Lo que se vive en Honduras es muy feo, las pocas personas que quedan allá son las que están unidas con el presidente o no tienen el valor de salir huyendo, el presidente que tenemos no hace nada, él solo se reelige”, comentó. Yamileth Rodríguez.

Dijo que su vida en Honduras no ha sido nada fácil, vivía en una comunidad llamada Trujillo Colón, pero cuando toca ir a la ciudad más avanzada, no es nada fácil pues por ser ”garífuna” no obtienen trabajo, si trabajan les pagan muy pocos.

“Nuestro cabello afro es una adoración en México, pero allá en mi país si lo traemos suelto nos juzgan por ser otro tipo de mujeres, ha cambiado un poco, pero sigue ese tipo de situaciones”, comentó.

Aquí en México se dio cuenta que su cabello es una belleza, lo mismo pasa con las mujeres tatuadas, pues en su andar por el país ha visto a mujeres tatuadas y con el pelo teñido andando por la calle como si nada.

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