Víctor de León, socorrista en la explosión, ahora lucha por su salud y su familia.
Por: Adriana Cruz
Víctor de León Martínez, quien hace años sobrevivió a la explosión registrada en Celemania, hoy enfrenta otra dura batalla: luchar por su vida mientras pide ayuda para sostener a su familia.
Monclova, Coahuila.— Con la voz entrecortada, los ojos llenos de lágrimas y el dolor reflejado en el rostro, Víctor de León Martínez, sobreviviente de la explosión ocurrida hace años en Celemania, lanzó un desesperado llamado a la ciudadanía y a las autoridades para pedir apoyo, no solo para su salud, sino también para poder llevar sustento a su familia.
Víctor no pide lujos. Pide lo más básico: una oportunidad de trabajo y que se agilice la cirugía que necesita para atender un tumor en la cabeza, padecimiento que le fue detectado años después de aquella tragedia que le cambió la vida para siempre.
Además de cargar con las secuelas físicas del accidente, entre ellas un hematoma visible en la frente, el hombre enfrenta un problema aún más grave: padece convulsiones, situación que le ha impedido mantener una vida normal y conseguir un empleo estable.
¿Cómo ocurrió la explosión en Monclova?Lo que vuelve aún más dolorosa su historia es que el día de la explosión, Víctor no estaba ahí por casualidad como simple espectador. En aquel entonces, él era socorrista. Asegura que ese día se encontraba de paseo, pero al percatarse del accidente decidió detenerse para hacer lo que sabía hacer: ayudar. Se acercó para brindar los primeros auxilios a las personas lesionadas, sin imaginar que en cuestión de segundos él también se convertiría en víctima.
En medio de ese acto de servicio, sobrevino la explosión. Víctor perdió el conocimiento tras el estallido y desde entonces su vida ya no volvió a ser la misma.
Detalles sobre su situación actualAños después, las secuelas no solo continúan, sino que se agravaron. Hoy vive con el temor constante de las convulsiones y con la angustia de saber que en su cabeza hay un tumor que requiere una cirugía urgente. En un hospital particular, el procedimiento tiene un costo aproximado de dos millones de pesos, una cifra completamente fuera de su alcance.
Sin derechohabiencia en el IMSS, su única esperanza es ser atendido a través de la Secretaría de Salud, donde espera una próxima cita que pueda definir la fecha de su intervención. Sin embargo, mientras el tiempo avanza, también crece la incertidumbre.
Entre lágrimas, Víctor pidió que su caso no quede en el olvido. Pidió a las autoridades que lo ayuden a agilizar su cirugía, pero también solicitó a la sociedad una oportunidad de trabajo, alguna ayuda para salir adelante y poder responder por su familia, a la que hoy le cuesta sostener debido a su estado de salud.
Su voz quebrada y su mirada cansada reflejan no solo el peso de una enfermedad, sino la desesperación de un hombre que un día corrió a salvar vidas... y que ahora suplica porque alguien le tenda la mano a él.
La historia de Víctor de León Martínez no solo revive una tragedia que marcó a Monclova, sino que exhibe una realidad dolorosa: la de quienes sobreviven a un accidente, pero siguen muriendo poco a poco en el abandono, la enfermedad y la falta de oportunidades.
Hoy, el hombre que alguna vez ayudó a otros en medio del caos, necesita que alguien lo ayude a él.