Visitando a mamá, donde descansa eternamente

Por: Mónica Meza

María de Jesús Fermín de Mares tuvo 16 hijos a los que tuvo que sacar adelante sola luego de haber quedado viuda, la mejor herencia que dejó fueron los principios y valores, ayer sus hijos la recordaron en el Panteón Guadalupe un día especial, el Día de las Madres.

Ella murió a los 74 años de edad, justo 3 días después del Día de las Madres, fue a consecuencia de un cáncer en el estómago.

Aquella mujer gordita, de tez blanca, nariz chata, estatura media y unos ojos café claros no ha sido olvidada, permanece viva en los corazones de cada uno de sus hijos, nueras, yernos, nietos y bisnietos.

María de Jesús Fermín de Mares tuvo 16 hijos.

El clima se prestó para pasar una tarde agradable en el panteón, limpiando su lapida, pintando, regando y recordando viejas anécdotas entre la melancolía y la alegría, sus hijos aseguran que una madre como ella jamás podrá volver a existir.

Aprendieron muchas cosas de su madre y lo mejor que les pudo heredar fue una buena educación, una unión familiar, ese ejemplo de lucha constante para salir adelante con muchos hijos sin su compañero y padre de sus hijos.

En los periodos de vacaciones siempre organizaba viajes, iba mucho a la basílica era muy devota de la Virgen María de Guadalupe, nueras y yernos la recuerdan con amor, pues ella siempre los atendió como a sus propios hijos.

Esa mujer que siempre fue muy alegre, animaba las fiestas, hacía arguende, cantaba era lo que más le gustaba y su cantante favorita era Paquita la del Barrio siempre había un hombro en el cual apoyarse y llorar o sentirse apoyados.

“Si pudiera ver un ratito a mi madre, la abrazaría y le diría que me ha hecho mucha falta”, comentó una de sus hijas quien logró sostener el llanto pues sabe que su madre está en un mejor lugar, descansando en paz.

Pasaron todo el día con ella.

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