Por: Mariela Pulgarín
Durante los días de mucho calor es común que las personas se sientan cansadas debido a una baja ingesta de agua por el consumo excesivo de café y alcohol que en principio son estimulantes, pero aceleran la deshidratación.
El consumo de refrescos es uno de los hábitos más nocivos para la salud, y muchas personas lo prefieren para calmar su sed en lugar de tomar agua que ayuda a mantener el equilibrio en el organismo, evita el dolor de cabeza y la fatiga.
Las bebidas azucaradas, como jugos o refrescos, suman calorías a la dieta de la población y gradualmente producen un incremento en el peso, ante lo cual aumenta el riesgo de contraer enfermedades de acuerdo con especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Una persona que tiene el hábito de consumir altas cantidades de refresco puede bajar de peso con sólo modificar esta conducta, al tratarse de una de las maneras en las que llega un mayor número de calorías al organismo, con el agravante de que genera resistencia a la insulina, lo que a mediano o largo plazo se traduce en diabetes e hipertensión.
Por ello, durante la temporada de calor es importante mantenerse hidratados, tomar suficiente agua natural, cuando menos ocho vasos con agua al día, o bien optar por bebidas como limonada, Jamaica natural o de fruta, pero sin agregar azúcar.