Insta obispo a no llevar doble moral

Por: Staff / La Voz

Luego de llamar a la feligresía a no llevar una doble moral, el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alonso Garza, invitó a reflexionar sobre el engaño de las apariencias en las que se sumergen las personas “como una higuera con muchas hojas, pero que no da frutos”.

El monseñor tomó como ejemplo las lecturas del tercer domingo de Cuaresma en el Evangelio que habla de una higuera con muchas hojas, pero no tenía frutos, y en contraste esta parábola del libro de Éxodo que muestra una zarza sin fruto, “pero ahí ardiendo está el Señor”.

“Qué contradicción aparente: una zarza que no se espera fruto tiene como fruto a Dios mismo hablándole a Moisés, y una hoguera llena de hojas de la cual todos esperan un fruto, nunca ha dado”, señaló, y dijo que esto sólo muestra las apariencias exteriores.

La primera realidad puede ser una persona sencilla, aparentemente insignificante, cuya situación social, política o económica no es importante, pero en ella está presente Dios. “En cambio hay tantas personas llenas de hojas aparentemente muy buenas, pero casi ocupando un espacio inútilmente. Manifestemos a Dios para que la zarza sea parte de nosotros, y pensemos que la higuera representa todo aquello que no nos lleva a dar ni un fruto”, explicó.

SE REQUIEREN FRUTOS

Algunos signos de vivir una Cuaresma vacía están en que siguen todo lo establecido, como el imponerse las cenizas, ofrecer un sacrificio los viernes, cumplir con la oración del viacrucis. “Son hojas que adornan a las personas, y son buenas, pero no suficientes; se requieren los frutos”, aseveró el obispo.

“Quizá esa higuera representa a las personas que son buenas, pero llevan una doble moral. O a las que se les reconoce como gente de bien y viven la injusticia, la mentira y la corrupción. No dan frutos”, añadió.

Señaló que esta higuera representa en nosotros los periodos de esterilidad, pero una vez abonado el terreno, no impide que podamos dar frutos. Esto podría referirse a nuestra mente cuadrada o cerrada, al manejarla para que se afloje, conozca nuevas domas y dar los frutos que se esperan de nosotros.

“La parábola dice: déjala otro año (a la higuera) para ver si da frutos, aflojad la tierra y ponedle abono. Eso es lo que espera, que abonemos con sacrificios, gracia y oración”, concluyó.

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