Por: Héctor Guerrero
La prolongada sequía, las altas temperaturas y el agua retenida en las represas en la parte alta de la sierra están secando el Río Escondido.
El afluente se encuentra en su nivel mínimo, a mediados de agosto, con un gasto de menos de 7 centímetros por segundo.
El agua no está fluyendo como antes y comienzan a observarse charcos o estancamientos de agua, entre basura, maleza y árboles que han crecido en esos lugares.
Desde el puente del Río Escondido, que divide a Villa de Fuente y Piedras Negras, es fácil observar un pequeño arroyo que se abre paso entre una confusión de hierba.
Los dos pozos, en El Vergel y La Nogalera, justo debajo del puente, comienzan a secarse.
La falta de lluvia y las temperaturas superiores a los 40 grados centígrados complican el panorama.
La evaporación es total.
El Río Escondido nace en la sierra de Múzquiz-Zaragoza-Ocampo, se alimenta del acuífero Sabinas-Reynosa, se junta con el Río San Antonio a la altura de La Maroma y termina en Piedras Negras con desemboque en el Río Bravo.
Se ha desbordado cuatro veces y ha provocado dos grandes inundaciones, la más reciente el 4 de abril de 2004, matando a más de 30 personas y dejando cientos de desaparecidos.