"Una mamá luchona"

Por: Mariela Pulgarín

Ser despachadora de gasolina no es un trabajo fácil para esta joven madre de familia de 21 años, que debe levantarse a las 6 de la mañana para poder atender a su esposo e hija de 2 años y después trabajar ocho horas consecutivas durante seis días a la semana.

Esta rutina la realiza desde hace un año, cuando empezó a laborar en una estación de la localidad.

No quiso dar su nombre; dijo que le daba pena y que su esposo la podría reprender, pero con desenvoltura y de manera eficiente atendía a los automovilistas que llegaban a la estación a cargar gasolina. Sus compañeros de trabajo la tienen considerada como un ejemplo de “mamá luchona”. Y en realidad lo es, ya que es un trabajo poco elegido por una mujer debido a que se realiza prácticamente a la intemperie normalmente durante ocho horas continuas, atendiendo a los automovilistas que no sólo solicitan gasolina, sino que en ocasiones piden revisión de agua, calibración de llantas, limpieza de vidrios, revisión de aceite, entre otros servicios que ha tenido que aprender para poder agregar propinas a su trabajo.

Por la tarde, tras cumplir con su jornada laboral, debe acudir a su hogar para atender a su esposo e hija, y con él se turna para poder cuidar a la pequeña sin necesidad de recurrir a una guardería o a terceras personas.

“Mi esposo vino a preguntar y entré aquí”, relató.

  • Pero, ¿por qué no otra opción de trabajo?, le preguntó.

Responde, que debe “acoplarse” al  horario de trabajo de su marido.

“No es un trabajo difícil, pero sí aburrido; todos los días hacemos lo mismo”, señaló la joven madre primeriza, que dice tener escasos estudios.

Agrega que debe lidiar sin descanso con las obligaciones de mantener y cuidar una familia y contribuir también al sustento económico del hogar.

Comenta que cuando era soltera trabajó en una pescadería y en el comedor de una fábrica en su ciudad de origen Torreón, Coahuila, pero que tuvo que emigrar a esta frontera una vez casada.

Negó que se sienta incómoda en este oficio y añadió que otras mujeres, la mayoría madres de familia, también se han integrado al trabajo en la gasolinera.

Agradeció que hay cada vez más aceptación de mujeres en trabajos que tradicionalmente eran para hombres, pero aclaró que esto no significa que a ellas no se les exija el mismo nivel de desempeño.

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