Por: Alma Flores
NUEVA ROSITA, COAHUILA.- La dicha de una madre es poder ver a sus hijos crecer sanos y disfrutar su niñez sin contratiempos hasta llegar a la edad adulta, pero luchar día a día contra la adversidad de las enfermedades es doloroso, aunque con la fe “Inquebrantable”, todo se puede.
Esta es la historia de Perla Janeth Orozco Martínez quien platicó a LA VOZ como ha logrado salir adelante con su niña que padece de Hidrocefalia y a quien llaman en esta ciudad de Nueva Rosita “La Niña Milagros”.
Solo un milagro de Dios podría salvar a la pequeña Milagros Daniela Román Orozco quien presenta hidrocefalia desde hace cuatro años, a pesar de que la ciencia médica la desahució esta pequeñita se aferra a la vida y lucha por sobrevivir diariamente.
Milagros como se le conoce a la pequeñita ha pasado casi toda su vida entre médicos y enfermeras que lucharon la semana pasada para rescatarla de las garras de la muerte después de que fuera infectada por una bacteria en su pequeño y frágil cuerpecito.
Buscan trasladarla a Estados Unidos para tratar la hidrocefalia.
Perla Janeth Orozco Martínez madre de Milagros, en compañía de sus padres José y María Elena han peregrinado por varios hospitales de Coahuila y Monterrey en busca de una cura para la hidrocefalia de la menor de quien supuestamente su ciclo de vida sería por un año así la diagnosticaron los médicos, al momento de su nacimiento.
Pero ella se aferra tanto a la vida, que el próximo 22 de septiembre cumplirá sus cinco años de edad, tanto que la madre como los abuelos maternos se preparan para festejar a la reina de la casa con un pequeño convivio con sus familiares más cercanos para no pasar desapercibida este fecha tan importante en que Dios les mandó uno de sus ángeles a su hogar.
Madre e hija, han luchado a brazo partido para sacar adelante a su niña y prueba de ello es que hace una semana Perla fue despedida de su trabajo por no presentarse a laborar al estar al cuidado de Milagros con quien se esmera en sus cuidados y su alimentación que realiza a través de un botón gástrico.
Narra Perla Yaneth que cuando concibió a su pequeña guerrera nunca se imaginó que su hija sería especial hasta el paso del tiempo en que el ginecólogo le advirtió que debería de abortar porque la niña presentaba complicaciones de salud y que moriría al momento de nacer por la hidrocefalia que presenta.
Esta advertencia médica la platicó con el padre de la niña Milagros, Daniel, quien al enterarse la abandonó dejándola a su suerte, al igual que a otro de sus hijos que contaba en ese entonces con cuatro años de edad, esta separación no le importó y continuó sola con su embarazo hasta llegar al feliz término.
Al nacer la niña los médicos le indicaron que se despidiera de su hija que de un momento a otro moriría, Perla empezó a clamar a Dios que no la abandonara en esos momentos que la dejara vivir, que le diera oportunidad de conocerla más para amarla, protegerla y luchar por ella hasta que él quisiera y su deseo fue concedido.
Como los galenos le dijeron que moriría al nacer, no le habían buscado nombre a la pequeña y como Dios le concedió el milagro de dejarla con vida optó por nombrarla Milagros, desde ese entonces no han dejado de luchar a diario por darle una mejor calidad de vida.
Milagros fue operada hace un año en el hospital del niño de Monterrey, Nuevo León al presentar reflujo el cual le impedía ingerir alimentos a través de una sonda y le colocaron el botón gástrico con el cual mejoró su calidad de vida pero debido a sus condiciones de salud que cada vez se deteriora más requiere de cuidados especiales.
Le colocaron el botón gástrico para brindarle alimentos.
Los abuelos maternos al igual que la madre de Milagros buscaron hospitales de beneficencia en los Estados Unidos para ver si era posible someter a una cirugía de cráneo a la niña, pero las puertas se cerraron, ante esta posibilidad no hubo ninguna institución médica gratuita quien le tendiera la mano para tratar de combatir la hidrocefalia.
El cráneo de la niña está creciendo considerablemente y mientras no exista alguna institución en los Estados Unidos, Milagros continuará padeciendo esta angustiosa enfermedad hasta que Dios decida llevársela, pero mientras que la pequeña permanezca en la tierra, la lucha continuará hasta donde sea posible.
Su madre en forma animosa dice que va a seguir tocando puertas, pues la lucha apenas comienza y no se va a quedar de brazos cruzados ya que a pesar de que también le negaron la visa humanitaria tiene fe en Dios que muy pronto estas puertas que se cerraron se abrirán y llevará a Milagros a Estados Unidos donde será operada.
Mientras que eso sucede la familia unida realiza diferentes actividades para reunir fondos económicos a fin de trasladar nuevamente a Milagros al hospital del Niño de Monterrey, Nuevo León donde tiene cita abierta para que le revisen el botón gástrico porque ya no funciona al cien por ciento.
Milagros es una guerrera incansable.
Cabe señalar, en fechas recientes realizaron un boteo en el exterior de un conocido centro comercial estando presente Milagros quien intentaba esbozar una sonrisa en su tierno y diminuto rostro que regalaba a las personas que la apoyaban brindándole palabras de aliento para que continúe con su lucha.
La pequeñita recibió infinidad de bendiciones por parte de las clientas del conocido negocio que algunas de ellas derramaron lágrimas al ver el cuerpo delgado y frágil de Milagros, mientras que su madre con lágrimas rodándole por sus mejillas agradecían las muestras de amor y de cariño hacia su hija que requiere de ayuda.
Perla Janeth y su familia son de escasos recursos económicos, los gastos que se generan a diario son grandes por la comida especial que le proporcionan a la pequeña más los gastos de medicamento, pañales, artículos de aseo personal entre otros.
Don José Orozco Domínguez abuelo materno de la niña Milagros es el único sostén de la familia con lo poco que gana de mesero es insuficiente para solventar los gastos que se generan a diario con el padecimiento de la menor más los pagos de agua, luz y renta.
Las personas que deseen contribuir económicamente con la niña Milagros pueden comunicarse al teléfono celular 861 67 4 26 93 para que cuanto antes pueda ser canalizada a la clínica donde será atendida en la Sultana del Norte.