¡Un grito en el silencio!

Por: Teresa Muñoz

SABINAS, COAH.- ¡El grito silencioso de una madre! Blanquita lo tenía todo, un hogar, sus hijos, su pareja, pero de la noche a la mañana al sumergirse en depresión tras la muerte de su hijastro, ella lo perdió todo, ahora vive de la caridad de las personas y se refugia en lápidas del panteón San Fernando donde dice ahí están los muertos que sí la quieren, por eso hasta ha llegado a dormir ahí.

La mujer de pelo corto y cano, estatura media, complexión delgada y finos rasgos, vivía en una casa de renta sobre la calle Amador Chapa pero el rentero colocó candados en las puertas al comenzar a recibir quejas de los vecinos que señalaban que Blanquita Garza Castilla incendiaba la vivienda poniendo en riesgo a las familias alrededor.

Esto no fue impedimento alguno para que la mujer de 66 años de edad continuara acudiendo a esa dirección y, a la fecha duerma en el patio trasero, dice ella, afortunada de cierta manera porque tengo de techo el cielo y las estrellas y como cama, la tierra a donde volveré un día.

Al buscarla, la encontramos en ese lugar, el que fue su hogar donde antes hubo risas, alegrías, festejos, momentos inolvidables al lado de la que fue su familia y, a la cual ella dice, añora día a día hasta el final de sus días.

Con cordura y, a pesar de lo que dicen los vecinos, Blanquita, está tranquila y se puede observar ese brillo en sus ojos porque alguien la visita.

Al preguntarle por sus hijos no puede contener las lágrimas y dice tengo 3, Blanca Verónica de 43 años de edad, Martha Azucena Marco Antonio.

A simple vista se puede observar que la fémina de edad avanzada atraviesa por una fuerte depresión que nunca ha sido atendida.

Es importante destacar que la Organización Mundial de la Salud, OMS, señala que “la depresión es un trastorno mental frecuente que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”, lo cual padece Blanquita.

Continuamos con la charla y menciona, que un día ella salió de su hogar y se dirigió al panteón pues ahí se relaja, al cuestionarla si visita a algún ser querido en especial, llora y dice no, yo los visito a todos, llevo flores a las lápidas que están olvidadas porque así me siento yo, olvidada y, aparte discriminada, solitaria con mi alma, ni siquiera mis nietos vienen a verme, expresa.

Los habitantes del sector, mencionan que Blanquita en aquellos años era muy trabajadora, muy guapa y se encargaba de atender un depósito, sin embargo, su vida cambió cuando le mataron a su hijastro por quien tenía especial cariño pues es quien la veía, la atendía y se preocupaba por ella.

Desde entonces Blanquita cambió su actitud, su pareja la abandonó y ella comenzó a refugiarse en el panteón donde hasta la fecha puede pasar horas y horas al grado de quedarse encerrada en el lugar de los muertos cuando las autoridades locales ordenan cerrar los portones del cementerio.

Aún y con esta información que proporcionaron amablemente los vecinos, Blanca dijo que la depresión no le dio por esta situación, argumentando que ya la padecía desde hace años cuando murieron sus padres.

Cabe señalar a pesar de contar con una pensión de 3 mil 350 pesos y la de 65 y Más, ella desconoce quien cobra dichos recursos, yo aquí sobrevivo de lo que me encuentro en los botes de basura a veces tengo que buscar y aparte los vecinos me traen un taquito o latas de comida.

En el patrio la dama habilitó un pequeño espacio donde dice es su cocina se pueden observar dos latas de sardina las cuales menciona comerá cuando le cale el hambre; en un tejaban coloca flores que trae del cementerio dice para darle vida al lugar donde duerme y en una tina con agua limpia un ramo de flores ya marchitas.

Si bien es cierto la depresión puede durar varios años denominándola depresión crónica; cuando hay menos síntomas y estos son menos intensos se les califica distimia. En el mundo, casi 350 millones de personas viven con depresión, por lo cual es llamada la enfermedad del siglo XXI.

Blanquita tiene un especial cariño por “Mamá Chely”, yo me siento muy a gusto con ella dice, la cual me lleva a su casa y me ofrece algo que comer, expresa.

Agrega que cuando la provocan es cuando se altera, el que me llamen “Pordiosera” y me digan que me visto con las mismas garras, es algo muy desagradablemente hacia mi persona, refiere, destacando que eso la hace sentirse más vulnerable.

Menciona que sus lágrimas son porque llega a la que un día fue su casa y ahora está vacía, “El único que me recibe es el perro es como mi familia”, destaca el ama de casa al expresar que en ocasiones se desorienta pero tiene que salir delante de alguna manera.

He ido a visitar a mis hijos pero me dejan en el patio, no me permiten el acceso a sus hogares y eso me deprime porque soy su sangre, soy su madre, solamente les quiero decir por este medio “Que Diosito me los bendiga”.

Yo como madre de familia no les guardo rencor, yo quien soy, allá está aquel y fija su mirada hacia el cielo. Solamente les digo con la vara que midas serás medido y como me ven se verán.

Agregó en cuanto a su hijastro, que a él lo mataron en una riña, le dieron un golpe en la cabeza, yo le hacía el lonche para que se fuera a su trabajo y él me veía como a una madre, añoro esos momentos dijo cuando yo le importaba a las personas.

Destacó que sus hijos dejaron de visitarla guarda silencio y prosigue, cuando hablo sola los vecinos dicen que estoy loca, pero en el fondo hablo con mis cosas para no sentirme sola.

Patricia Ovalle amiga de Blanca señaló que desde hace algunos 3 años conoce a Blanquita, “Yo la conocí muy bien, cuando estaba sana”, era una mujer muy limpia, siempre andaba bien pintada, bien bañada era muy hacendosa, hasta la fecha, muy buena persona.

Ella andaba muy bien, pero en diciembre del 2019 le comencé a notar que lloraba mucho, venía a mi puesto de piñatas y después ingresaba al panteón.

Yo siempre hablo con ella, trato de decirle Doña Blanca se acuerda de esto, y me dice sí, tiene momentos de lucidez, es una persona tranquila, sé que es pensionada pero vive de la caridad.

Cabe señalar a últimas fechas con las lluvias que se han dejado sentir, Blanquita habilitó un baño para dormir ahí, suspira y dice “Como quisiera tener una estufa con todo y su tanque para colocar de perdido aquí afuera y preparar mis alimentos, dice.

Así es como transcurren los días para esta madre de familia que a pesar de no haber recurrido a un psicólogo para tratarse la depresión que padece, ella no ha perdido la cordura y entre sus recuerdos añora el amor de sus hijos, se alimenta del recuerdo de su infancia al lado de sus padres, tiene presente también a su hijastro y vive al día con lo que sus vecinos le dan caritativamente.

CAUSAS DE LA DEPRESIÓN

Sus causas son diversas pueden desarrollarla las personas con historia previa de episodio depresivo, con historia familiar de depresión, aquellas que han tenido pérdidas recientes (muerte de allegados, despidos, rupturas o cambios en su cotidianidad); quienes sufren adicciones o personas que reciben un diagnóstico de enfermedad.

Las mujeres, los jóvenes y adultos mayores son más propensos a sufrirla, siendo que la relación entre hombre-mujer es de 1 a 2 o 3 entre los 12 y 55 años.

CONSEJOS PARA EVITAR LA DEPRESION

Hay que tener claro que para tratar la depresión debe haber una alianza entre paciente y psicólogo o especialista (terapeuta). Es bueno que los pacientes se concentren en:

- Actividades agradables y sencillas.

- Comunicar sus sentimientos a personas que no los juzguen.

- Ponernos en el lugar de los demás y ayudar.

- Hace ejercicio, comer bien y tener una mejor rutina de sueño.

- Reflexionar y pensar en sus fortalezas.

Cualquiera que haya tenido depresión entiende la carga que conlleva. También puede ser una carga para los más cercanos. A veces, cuando te abres lo suficientemente a alguien como para que vea tus luchas internas, al final acaba mirando para otro lado.

Aunque cuesta culpar a esas personas por irse, es normal que la persona con depresión se sienta abandonada. Se crea una necesidad de secretismo, que procede del miedo al rechazo de las personas queridas.

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