Tradición de huevos de Pascua en Sabinas apoya la economía familiar

Durante la Semana Santa, la demanda de huevos de Pascua aumenta significativamente, generando ingresos importantes para las productoras locales.

Por: Carlos Macias

SABINAS, COAH.- La llegada de la Semana Santa se vive con color y creatividad gracias a la elaboración de huevos de Pascua. Esta tradición, que consiste en vaciar, decorar y rellenar los cascarones con confeti o harina, ha trascendido lo meramente festivo para convertirse en una fuente de ingresos para decenas de familias, principalmente amas de casa y mujeres emprendedoras que han encontrado en esta actividad una manera de apoyar la economía del hogar.

La producción artesanal se realiza en los hogares, donde madres e hijos participan en el proceso de limpieza, pintado y decoración de los cascarones. Cada tapa, con una docena de huevos, se comercializa en alrededor de 80 pesos, un precio accesible que permite a las productoras obtener ganancias durante la temporada.

 

El impacto económico es evidente: durante la Semana Santa, la demanda de huevos de Pascua aumenta considerablemente, lo que genera un flujo de ingresos que puede representar varios miles de pesos para las familias que producen en volumen. En Sabinas son decenas las mujeres que participan cada año en esta actividad, ofreciendo desde los tradicionales cascarones rellenos de confeti hasta versiones más elaboradas con diseños personalizados, como los que ofrece Alondra de la Rosa, vecina de la Colonia Centenario, que año con año se prepara para vender sus productos.

Además de su valor económico, la venta de huevos de Pascua refuerza la identidad cultural de la región. Turistas y visitantes que llegan a Sabinas durante estas fechas suelen adquirirlos como parte de la experiencia festiva, lo que amplía el alcance de las emprendedoras y da mayor visibilidad a su trabajo. La tradición, que se transmite de generación en generación, se mantiene viva gracias a la creatividad y dedicación de las mujeres que la sostienen.

 

La expectativa es que esta práctica continúe creciendo en los próximos años, consolidándose como una tradición que no solo aporta alegría a las celebraciones de Semana Santa, sino que también impulsa la economía familiar y comunitaria.

Salir de la versión móvil