Comerciantes de Sabinas listos para la reforma laboral

El empresario advirtió que la carga económica de la reforma podría trasladarse al consumidor, afectando los precios finales de los productos.

Por: Carlos Macias

SABINAS, COAH.- El empresario local Gregorio Garza Balli, señaló que la reforma para reducir la semana laboral a cuarenta horas es bienvenida siempre que favorezca a trabajadores y a la gente. Señaló que no tendría problema con el cambio, aunque recordó que el esquema original buscaba cinco días de trabajo por siete, y que hoy los comercios analizan cómo reorganizar turnos.

Garza explicó que la disyuntiva para empresas es contratar más personal para cubrir huecos o reducir jornadas de lunes a viernes y pagar sábados y domingos, o de lunes a sábado y ajustar fracciones horarias faltantes. Agregó que antes se recurría a contratistas, pero ahora predomina la inquietud por empleos de tiempo parcial con menos de cuarenta horas, lo que limitaría prestaciones.

El empresario advirtió que la mayor carga recae al final en el consumidor: más mano de obra implica más gasto. Recordó que añadir personas eleva pago de seguro social e Infonavit y otras obligaciones legales. Esas erogaciones, dijo, obligan a trasladar un pequeño cargo al precio final del producto.

Garza reconoció que el golpe por unidad puede no ser significativo, pero se acumula en la estructura de costos. Confió en que, como la ley entrará en vigor en 2027 con reducción gradual -46, 44, 42 y 40 horas en 2030-, comerciantes tendrán tiempo para adaptar plantillas sin dañar empleo ni servicio.

Pidió que el trabajador aproveche el tiempo liberado para familia o emprendimiento, y que las empresas encuentren fórmulas que no castiguen al cliente. Dijo que comerciantes de Sabinas están dispuestos, pero necesitan planeación para evitar rotación excesiva y pérdida de productividad.

 

En su valoración, la norma persigue un fin justo. Su viabilidad local, añadió Garza, dependerá de cómo negocios reacomoden horarios, contraten, y contengan precios, con la meta de que el beneficio laboral no se diluya en la factura del comprador.

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