La peor tragedia minera

Por: Staff / La Voz

SABINAS, COAHUILA.- La cuenta pendiente de “El Hondo”, es porque no se había reconocido la influencia que el mineral tuvo en el municipio, el estado e incluso en la república, ese pueblo hoy fantasma cuya única evidencia de que fue habitado por más de 5 mil personas son las ruinas que persisten.

Mexicanos, orientales y americanos se asentaron en San Felipe, el pueblo de casas de madera trasladado a Esperanzas, Coahuila luego de la tragedia en donde murieron 141 mineros.

Ramiro Flores Morales, cronista de la ciudad cuenta con lujo de detalles como si hubiera vivido en aquella época los pormenores de un mineral que desapareció y de la gente que lo habitó.

Se cumplieron ya 116 años de la tragedia de aquella gran explosión registrada el 31 de enero de 1902 en la Mina “El Hondo”

Fue el primer accidente minero de gran magnitud-refiere Flores Morales- la mina número seis de “El Hondo” estuvo en funciones desde el año 1889 y tuvo un enorme auge en la producción de carbón, cerca de la mina se construyó un pequeño pueblo en donde vivían los trabajadores y algunas familias, incluso cuenta el cronista en aquella época tenía más habitantes que el pueblo de Sabinas.

Un mes después de la tragedia, el presidente Porfirio Díaz visitó el lugar, el uno de marzo de 1902 llegó en el ferrocarril.

“El Hondo” se encuentra ubicado en la parte sur del río Sabinas a 20 kilómetros de la población, rumbo a la presa Venustiano Carranza.

Flores Morales manifestó, que luego de un trabajo de investigación que duró más de diez años, logró completar algunos de los artículos como la Larga Esquela, por medio de las misivas que se enviaban en donde señalan cada una de las 115 explosiones, con el nombre de la mina y número de fallecidos.

El libro se publicó en el año 2002 en el centenario de la tragedia y hubo otras dos ediciones posteriores, a la fecha se han editado 3 mil 500 libros.

La comunidad de San Felipe contigua a la mina “El Hondo”, fue construida en los terrenos de la compañía Ferrocarril Internacional Mexicano y llegó a tener hasta 5000 habitantes en el tiempo que Sabinas contaba apenas con mil.

Las casas eran de madera, por eso pudieron ser trasladadas a Las Esperanzas dos años después, cuando abrieron las minas en esa población.

Respecto a la explosión, documenta en el libro que fue causada por una acumulación de gas grisú o metano el cual el autor llama en el libro como “el vaho del diablo” y la incipiente seguridad que existía en aquella época aumentó el número de víctimas, por esos años los mineros metían pajaritos para comprobar si no había gas, si el animal moría es que había peligro para ellos, no existían entonces los metanómetros que ahora utilizan y los obreros no portaban equipo de seguridad como ahora, ni cascos ni zapatos especiales, las lámparas eran de carburo de flama abierta, y obtenían el carbón dinamitando en el interior las paredes.

En los vestigios de “El Hondo” sobresale un vallado en donde se sepultó masivamente a los chinos y japoneses que murieron, lo que ahora sería una fosa común.

El cronista comentó que en la actualidad los terrenos son propiedad de la familia Cristina Iribarren de Morales quien todavía explota el carbón y tiene algunos pocitos.

Como dato importante de El Hondo dio a conocer que en esta población nació Emilio “El Indio” Fernández, actor del cine de la época de Oro del cine nacional y también Adolfo Romo quien fuera gran inversionista en la región abuelo del pintor conocido internacionalmente también ya fallecido Julio Galán, la obra de este pintor es exhibida precisamente en la casa de su abuelo convertida actualmente en el Museo Julio Galán.

De El Hondo solo quedan algunas ruinas como el panteón, ruinas de la planta y algunos, puentes y polvorines, Ramiro Flores Morales estuvo con algunas personalidades el año pasado realizando un documental sobre el “Indio Fernández” y se inauguró por parte del gobierno del estado un parador turístico en la localidad.

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