Valentín Cruz destaca la importancia del comedor parroquial en Sabinas

Exvoluntario, ahora usuario del comedor, resalta la importancia de la ayuda comunitaria.

Por: Carlos Macias

SABINAS, COAH.- Valentín Cruz Rodríguez reconoce el comedor parroquial de San Francisco de Asís como sostén en momentos difíciles. Fue voluntario y desde ese lado vio la necesidad: personas sin empleo o con problemas en casa que llegan buscando almuerzo. Hoy, como usuario, invita a no dejar de venir, porque aquí siempre hay alguien que tiende la mano.

Explica que el servicio reparte comida para consumir y para llevar, de lunes a viernes de 9:00 a 11:30, con la idea simple de que la gente no pase hambre. Para él, servir es ayudar al que atraviesa un mal rato; por eso pide que otros difundan el horario y acerquen a quien lo necesite.

 

Valentín destaca el apoyo de Araceli, secretaria de la parroquia, a quien nombra como su mayor respaldo. Cuenta que cada quien llega por algo —un duelo, un apuro, la falta de trabajo— y que en San Francisco encuentra oído sin juicios. Esa red cotidiana, dice, aumenta la fe y ordena el día.

Agradece a la Iglesia su acompañamiento y anima a voluntarios a sumarse. Sabe que muchos callan sus problemas; por eso valora que el comedor no pregunte de más y solo ponga el plato. En su testimonio, la caridad es concreta: alimento, presencia y una invitación abierta.

 

Con la puerta de San Francisco como referencia, Valentín Cruz Rodríguez comparte una certeza: cuando las cosas aprietan, Sabinas también tiene sitios donde no se juzga y se comparte. El comedor, dice, es uno de esos. Y mientras pueda, seguirá llegando —a recibir y a dar— como forma de gratitud.

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